| Crónica | Del museo a la arena política |
La última pelea de Tizona
Mientras la Junta niega que la espada del Cid sea falsa y el Ministerio insiste en su teoría, la UPL critica que gasten 1,6 millones en el acero, cuando la Catedral de León se cae a pedazos
La consejera de Cultura y Turismo, Silvia Clemente, aseguró ayer que el Ministerio de Cultura padece «un ataque de cuernos» al negar que la Tizona sea la espada auténtica que perteneció al Cid Campeador y que adquirió el gobierno regional. Según dijo, el ministerio de Cultura, «al más puro estilo socialista, tiene un ataque de cuernos importante cuando ha sabido que el Ejecutivo regional ha adquirido esta pieza», que fue trasladada el pasado martes al Museo Provincial de Burgos. Para argumentar la autenticidad de la pieza, recordó que ese mismo día el Ministerio de Defensa «certifica que sale la Tizona del Museo y lo acrecida en las actas ante los técnicos». Además dijo que «cualquiera puede consultar la página web del Ministerio de Cultura» donde se acredita su origen. Igualmente, la consejera mantuvo que la pieza comprada por 1,6 millones de euros «está calificada como Bien de Interés Cultural (BIC) a través de un real decreto del año 2003 y publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y calificada como tal, como la pieza que perteneció al Cid y así figura en la exposición de motivos del real decreto», agregó. Por su parte, el Ministerio de Cultura precisó ayer que la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) de la espada es anterior a los cuatro informes técnicos elaborados en el 2004 y que llevaron a este departamento a calificar la pieza como «falso histórico». Fuentes de Cultura aseguraron que estos informes eran conocidos por la Junta de Castilla y León, que recientemente adquirió la espada por 1,6 millones de euros. Los informes técnicos fueron encargados por Cultura cuando en el 2004 surgió la posibilidad de adquirir la espada, expuesta en depósito en el Museo del Ejército desde 1944, y propiedad de José Ramón Suárez de Otero, marqués de Falces, quien la tasó inicialmente en 6 millones de euros, aunque después rebajó la cifra a 1,5 millones. Los estudios fueron elaborados por el Patrimonio Nacional, el Museo Arqueológico, la Real Academia de la Historia y el experto historiador medievalista José Godoy y a la vista de ellos el Ministerio de Cultura decidió no formalizar la compra de la espada por considerar su precio elevado, aunque reconoció su valor histórico. La ruina de la Catedral La puntilla la puso el candidato de UPL a las Cortes de Castilla y León, Joaquín Otero, acusó ayer a la Junta de Castilla y León de «despilfarro», al gastarse 1,6 millones de euros en una espada cuya propiedad atribuye al Cid y que «ahora el Ministerio de Cultura dice que no es la auténtica». Así lo aseguró ayer en rueda de prensa en León el candidato leonesista, quien criticó la forma de gastar de la Junta en patrimonio, en alusión a esta espada cuyo destino es la catedral de Burgos. «Mientras nuestra Catedral se cae a trozos, la Junta se ha gastado 1,6 millones de euros en comprar la espada del Cid para exponer en la Catedral de Burgos y ahora el Ministerio de Cultura dice que no es la auténtica», denunció. Otero acusó a la administración autonómica de «gastarse millones en espadas falsas para exponer en la catedral de Burgos, mientras otras se quedan sin espadas y se derrumban». Matizó que no está en contra de la adquisición de la Tizona, pero cuando estuvieran «atendidas todas las necesidades del patrimonio».