«Puede que un poeta sea un taxista que lleva a la gente donde quiere ir»
-”¿Cómo llegó a la poesía?
-”De la mano de Gilberto Núñez Ursinos, que se suicidó a los 37 años, cuando yo acababa de cumplir los quince años. Él era una persona generosa, cordial, entusiasta y, sobre todo, llena de encantamientos y de ensoñación. Empecé a escribir mis primeros versos por imitación, y enseguida sentí su amparo, su amistad y también el primer gran enfrentamiento con la tragedia de la existencia, con la muerte, con la desaparición súbita del primer amigo que muere.
-”Escribe en «La casa roja» que un poeta debe ser más útil que ningún ciudadano de su tribu.
-”Posiblemente un poeta no sea otra cosa que un taxista que lleva a la gente donde la gente quiere ir a vivir su propia vida, y un libro de poemas no sea otra cosa que una pequeña caja de herramientas al servicio de la conciencia de los hombres. Bastaría con que un poema ayudara a resistir frente al ominoso mal que a través de las épocas ha llenado las canteras de la Historia de crímenes y cadáveres.