Diario de León
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El invento del maligno josé javier esparza

Contra la obstinación de las cifras de audiencia, pertinazmente catastróficas, Telecinco mantiene en antena su reality show titulado I love Escassi , uno de los programas más vergonzosos que jamás ha aparecido en nuestra pantalla. Básicamente, la cosa consiste en emplazar en el corral a un macho dominante (el tal Escassi, que es un agraciado jinete) y desplegar a su alrededor una colección de hembras dispuestas a llevarse la pieza. Quienes hayan leído los manuales etológicos de Konrad Lorenz y Eibl-Eibesfeldt -"o, más modestamente, quienes hayan visto los documentales zoológicos de La 2-" encontrarán que el argumento les resulta familiar; de hecho, no es más que una versión televisiva de la conducta sexual de determinados animales.

Naturalmente, todo ello viene puesto en escena con esa impudicia que es característica de la especie humana y que en los otros animales siempre es menos generosa. Si las productoras quieren dar un paso adelante, les recomiendo la atenta lectura de los trabajos del Círculo de Altenberg, un grupo de discípulos austríacos de Lorenz que descubrió muchas cosas comparando los comportamientos animal y humano. Aunque, visto este programa, me parece que lo que de verdad interesa a la gente de la tele es lo animal. La culpa de que existan cosas como I love Escassi la tienen, por un lado, los que han comprado el producto, a saber, Telecinco, y por otro los que lo han fabricado, que son los valientes muchachos de Pulso TV. Esta productora nació hace año y medio y entre sus promotores hay un ex portavoz de Manuel Chaves, dicho sea a título de curiosidad. Los productores de la tele hacen muchas cosas; unas buenas, otras malas.

Ésta de I love Escassi es, sin duda, de las malas. Cuando el estreno del programa, el macho dominante en cuestión se permitió unas hilarantes declaraciones: «Creo en el amor y espero encontrarlo en el programa conquistando a una mujer guapa por fuera y por dentro, a la que admire, y que posea mis mismos valores». Me permitirá usted que termine aquí la columna, pero es que no aguanto más la risa.

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