Otras provincias ya idearon sistemas para impedir la «fuga» de bienes
Es el caso de Soria y la Fundación Gaya Nuño, o de Zamora con su gran Museo Etnográfico
En su momento, Caja España se formó con la suma de otras cajas de ahorro, manteniendo en León prácticamente todo lo que poseía hasta entonces y unas significativas mando y sede. Sin embargo, es curioso comprobar cómo la Caja Popular de Valladolid se las arregló para conservar todo el proyecto etnográfico formado en torno a Joaquín Díaz y la revista Folklore , actualmente ubicados en Urueña con patrocinio de Junta y Diputación. Otro tanto sucedió con Caja Zamora, que había atesorado una de las mejores colecciones etnográficas del país; colección que permaneció allí pues fue la base del actual Museo Etnográfico de Castilla y León de la Junta (y por eso el museo, mayoritariamente, está formado por piezas del ámbito cultural leonés -”León, Zamora y Salamanca-”, siendo escasas las de la parte castellana). En el caso de Caja Duero, resultante de la fusión entre Caja Salamanca y Caja Soria, la capital soriana retuvo, gracias a una fundación, los fastuosos fondos artísticos de Gaya Nuño. En cambio, en el caso de la excelente colección fotográfica de Caja Valladolid, ésta fue a parar a Salamanca, a la Filmoteca de Castilla y León... de nuevo, de la Junta.
Así pues, el riesgo es real. Alejandro Valderas recuerda cómo la Real Sociedad de Amigos del País de León, fundadora de Caja León, «se volatilizó sin miramientos: su archivo de tres siglos rodó por desvanes durante décadas y su edificio pasó a ser Escuela de Arte».