Llanto por un escritor rebelde
Lisboa recibió con honores militares el féretro de Saramago
Centenares de personas dieron su último adiós a Saramago en el ayuntamiento de Lisboa.
Portugal se rindió ante su hijo más rebelde. Los restos mortales del escritor y premio Nobel de Literatura José Saramago llegaban ayer al aeropuerto lisboeta de Figo Maduro. Antes de que el avión despegara de Lanzarote, donde falleció el viernes a los 87 años, un grupo de admiradores despidió el cortejo con un fuerte aplauso. En el avión militar viajaron Pilar del Río, su hija Violante y la ministra de Cultura portuguesa, Gabriela Canavilhas, además de familiares y amigos. En el aeropuerto esperaban los nietos y numerosas personalidades, entre ellas la ministra española de Cultura, Ángeles González-Sinde. Con un tratamiento propio de un dignatario de Estado, los restos mortales del Nobel fueron trasladados a hombros de soldados desde el avión hasta el coche fúnebre. Una vez depositado el féretro en el vehículo, la comitiva se trasladó hasta el salón de honor del Ayuntamiento de Lisboa, donde quedó instalada la capilla ardiente. Cientos de compatriotas esperaban en las cercanías de la casa consistorial para darle el último adiós.