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León

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El invento del maligno José javier esparza

El pasado fin de semana glosábamos aquí, a modo de fábula, la crisis abierta en el mundo del fútbol televisado. Desde entonces ha habido novedades. La penúltima noticia es el zurriagazo de un juzgado -”el 36 de primera instancia de Madrid, concretamente-” a Mediapro, o sea, al barco de Jaume Roures.

Recordemos cómo estaba la cosa: los tribunales habían condenado a Mediapro a pagar 105 millones de euros a Sogecable por los derechos futboleros «capturados» en su día por la primera; acto seguido, Mediapro (Roures, vaya) dijo que no tenía dinero, porque Sogecable (Cebrián, vaya) le debía a su vez un pico (90 millones), y como no tenía dinero, convocó concurso de acreedores en alguna de sus filiales

Lo que ha pasado ahora es que los tribunales le dicen a Roures que ya está tardando en aflojar la mosca; que no son 105 millones, sino que ha de apoquinar 31 millones más para cubrir intereses y costas, y que, además de eso, tiene que devolver ipso facto los derechos futboleros a Audiovisual Sport, o sea, a Sogecable y a la televisión autonómica catalana, que son las que se quedaron con ese huerto.

La cosa va más lejos porque, para hacer frente al pago, el tribunal ordena embargar las cuentas corrientes de Mediapro, sus derechos de crédito y sus participaciones en varias sociedades, entre ellas Gol TV y La Sexta.

O sea que ahora mismo tendríamos a Patricia Conde, Wyoming y Buenafuente embargados, y no precisamente por la emoción. Esta es la versión de Sogecable.

Pero Mediapro sacaba ayer otra nota diciendo que no, que todo es una burda patraña de Cebrián, que en realidad esa sentencia no vale nada hasta que se convoque el concurso de acreedores de marras, y que lo que tiene que hacer Sogecable es devolver el dinero que debe a Roures.

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Mientras tanto -”dice el navío mediático de la zapateridad-” el fútbol lo dará Mediapro como quiera. ¿A qué carta quedarse? Cualquiera sabe: a ciertas profundidades, todos los tiburones muerden igual. Pero esto va pareciendo ese partido de tenis donde los jugadores han empleado varios días en resolver el último set. Continuará.