La Catedral restaura una vidriera del XIV que estaba en un trastero

Sólo se conserva el rostro del profeta Jeremías de un vitral que fue descartado en la rehabilitación del templo en el siglo XIX al ser imposible reconstruir todo el ventanal

Vidriera de la Catedral del XIV, de la que sólo se ha salvado el rostro el profeta Jeremías

León

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La exposición Raíces. El legado de un Reino ha resultado providencial para la Catedral de León. La muestra no sólo ha sufragado la construcción de una cámara acorazada en el torreón del templo gótico, para exhibir once códices únicos en el mundo, sino que ha recuperado de un trastero una vidriera original, de finales del siglo XIII o principios del XIV.

El vitral, que mide 62 por 55 centímetros, puede verse ahora en el Museo Catedralicio, en la antigua sala capitular, junto a una pintura de la misma época y frente a un pedazo del retablo de Nicolás Francés que un día lució en el altar mayor.

La vidriera representa con magistral expresividad el rostro del profeta Jeremías; de una época en la que los maestros no firmaban sus obras. Según el Cabildo, probablemente pertenece a los vitrales altos de las naves laterales. Es un fragmento de la «edad de oro» de las vidrieras, que, durante la magna restauración del templo gótico, emprendida en el siglo XIX por el arquitecto Demetrio de los Ríos, fue descartada, por la dificultad que entrañaba recomponer a partir de este «pedazo» un vitral entero.

Curiosamente, en la vidriera se lee de forma incompleta el texto: «Geremías, profeta»; con la letra «e» de esta última palabra colocada al revés. Los expertos estiman que la errata puede ser una alteración original o bien fruto de las primeras rehabilitaciones de las vidrieras, que ya en el siglo XVII comenzaron a ser «remendadas».

La vidriera de Jeremías ha sido recuperada por el Taller de Vidrieras y, en concreto, por Arancha Revuelta, quien se encuentra actualmente en San Petersburgo explicando los «tesoros» de una Catedral que posee el mejor conjunto de vidrieras medievales del mundo.

La vidriera de Jeremías fue brevemente expuesta durante unas semanas en la iglesia de Palat del Rey, en una muestra que reunió algunas joyas de la diócesis y que, desafortunadamente, pasó prácticamente desapercibida.

El trastero mágico. Lo cierto es que el templo gótico es una auténtica caja de sorpresas. Cientos de piezas aguardan su momento y un mecenas que las salve del olvido.

En el «trastero» del que salió Jeremías también hay fragmentos de cristales, con figuraciones vegetales, zoológicas o representaciones humanas, que sería posible reconstruir en el futuro. Esa es, al menos, la ambición del Cabildo. Pero son conscientes de que se trata de una labor complicada y, sobre todo, muy costosa.

La Catedral conserva también varios cajones llenos de pedazos de vidrios. Algunos cristales se utilizan en el programa de restauraciones, paralizado desde marzo, a la espera de que la Junta, Caja España y el Cabildo suscriban un nuevo convenio que permita reparar los 900 metros cuadrados de vidrieras que aún no se han tocado. El anterior convenio destinó 4,5 millones de euros a la rehabilitación de 440 metros cuadrados de vidrieras.

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En la actualidad, alrededor de la mitad de los vitrales está ya restaurado, puesto que en anteriores campañas -"previas al proyecto El Sueño de la Luz-" se consiguió culminar la recuperación de algo más de 400 metros cuadrados de vitrales, que se unen a los 440 recién terminados (en la Catedral hay un total de 1.800 metros cuadrados de ventanales).