El Obispado proyecta limpiar los retablos de 700 parroquias de León
Caja España destina 130.000 euros al Centro de Restauración, que emplea a trabajadores con discapacidad, y ha recuperado ya 40 esculturas y 200 obras sacras
Decenas de tallas aguardan a ser restauradas en el Centro de Conservación de la Diócesis.
El Obispado pretende limpiar los retablos de las 700 parroquias de León. Un gigantesco proyecto, teniendo en cuenta que la media por iglesia es de tres retablos. Uno a uno serán desmontados y llevados a una cámara de desinsectación pionera en la comunidad autónoma e instalada hace dos años en el Centro de Conservación y Restauración del Patrimonio de la Diócesis. Es un taller modélico, ubicado en un ala del Seminario Mayor, que da empleo a seis trabajadores discapacitados y que cuenta con el patrocinio de Caja España, entidad que ayer rubricó un nuevo convenio de colaboración con el Obispado, por importe de 130.000 euros, para continuar la recuperación de esculturas, tallas y retablos de los 1.200 edificios religiosos -”entre iglesias y ermitas-” contabilizados en la provincia.
El obispo de León, Julián López, hizo un balance de este taller y destacó la rehabilitación de más de cuarenta esculturas que se hallaban muy deterioradas y sufrían graves amputaciones. Entre las intervenciones más insignes subrayó la restauración del Santo Cristo de San Pedro de las Dueñas y la espectacular talla de la Magdalena de Ciguera, dos obras que durante unas semanas se exhibieron en Botines. Anualmente está previsto mostrar al público una o dos de las mejores piezas que se recuperen, en una iniciativa que ya han bautizado como Exporestaura.
En un acto que sonó a despedida por parte del presidente de Caja España, Santos Llamas confesó que había «acelerado» la firma del convenio con el Obispado «porque me hacía ilusión», dijo. Llamas elogió la doble finalidad del Centro de Conservación: por un lado, la recuperación del ingente patrimonio; y por otra, la de dar empleo a personas con discapacidad. El obispo estimó que por la citada cámara de desinsectación han pasado ya más de 200 piezas, entre retablos, esculturas y muebles. «La mayor parte de nuestro Patrimonio necesita un tratamiento urgente», aseguró Máximo Gómez Rascón, director del Museo Diocesano y máximo responsable del Centro de Conservación de la Diócesis.
Misión a largo plazo. Para Rascón, la limpieza de todos los retablos de la provincia «es una misión de generaciones». Aunque el taller no cobra, a excepción del transporte, lo cierto es que muchas parroquias ni siquiera pueden hacer frente a los gastos del traslado. Es un proceso complejo. Primero, el retablo recibe un tratamiento antes de ser desmontado; luego, se protege y envuelve pieza a pieza para su traslado. En la cámara permanece durante 24 horas, donde el retablo es sometido a bajas temperaturas, lo que se denomina shock térmico, para exterminar los elementos corrosivos que deterioran la madera. Antes de su traslado y montaje se somete al retablo a un tratamiento preventivo. «Somos muy meticulosos en todo el trabajo», añadió Rascón.