Publicado por
José Javier Esparza
León

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Sin duda estará usted al corriente de la que se ha liado por el caso Sostres, es decir, la polvareda levantada por unas palabras del periodista Salvador Sostres durante un descanso en la grabación de una tertulia de Telemadrid. La cosa fue que el tal Sostres -"conocido, por otro lado, por su talante provocador-" aprovechó ese descanso para decir algunas salvajadas sobre la atracción sexual de las jovencitas, con la evidente intención de escandalizar a Isabel San Sebastián, que conducía el programa. Esas palabras se pronunciaron -y en eso hay que insistir- durante un descanso, es decir, en un contexto que no era el de la emisión pública. Pero he aquí que algún avieso sindicalista de Telemadrid, dentro de la pertinaz guerra que opone a esta gente contra el poder político (del PP) madrileño, capturó esas palabras y las ha ventilado a los cuatro vientos con el propósito de lesionar a Esperanza Aguirre

Para terminar de enturbiar las cosas, la presidenta de la comunidad de Madrid ha terciado en el asunto como si ella fuera la responsable del canal autonómico. O sea que aquí todo el mundo ha actuado mal a la vez. Sostres, por impresentable. El sindicalista denunciante, por traidor. Y la presidenta madrileña, por atribuirse la portavocía de un medio que, supuestamente, es autónomo del poder político. Cuando todo el mundo actúa mal a la vez, es francamente difícil dar y quitar razones. Pero en todo caso, algo debe quedar claro: primero, que unas palabras pronunciadas en el contexto coloquial de una conversación, por impresentables que sean, no pueden ser tomadas como una declaración pública; y después, que el contenido de una grabación televisiva, sea cual fuere su contexto, público o privado, es propiedad de la empresa que lo graba, y no puede ser utilizado por nadie para fines particulares.

Una última cuestión: por repulsivo que sea el affaire Sostres, empieza a resultar preocupante que hayamos terminado en una especie de caza de brujas donde la supuesta malignidad del reo justifica los peores procedimientos. Este país se está poniendo inhabitable.

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