El invento del maligno
Zombis
La Sexta ha anunciado que va a estrenar en España Muertos vivientes, una serie norteamericana basada en los cómics de Robert Kirkman. La serie ha sido un éxito en los Estados Unidos (allí se llama The Walking Dead ) y expone una historia abracadabrante: un cataclismo devasta la Tierra y convierte a la mayor parte de los humanos en zombis; un pequeño grupo de supervivientes trata de adaptarse a la situación, y ahí empieza la aventura. El director es nada menos que Frank Darabont -el de la estupenda La milla verde-, de manera que la calidad está asegurada. Seguro que pasamos muy buenos ratos con Muertos vivientes. Y los aficionados a lo paranormal, que siempre son muchos, encontrarán un nuevo plato que añadir al menú.
Pero, si usted me lo permite, me gustaría coger un poco de altura. Es que me llama mucho la atención que la atracción por lo paranormal, el ocultismo y todas esas cosas sea un fenómeno tan típicamente moderno. Supuestamente, la modernidad representaba todo lo contrario: la explosión de la razón, el apogeo de la ciencia positiva, etc. Pero en medio de esa explosión y de ese apogeo, se cuela de repente un fantasma que más bien evoca miedos infantiles. La edad de oro del espiritismo fue el tránsito de los siglos XIX al XX, justo al compás de la mayor revolución industrial que ha conocido el mundo. Y hoy, un siglo después, cuando apenas queda rincón en el planeta que no esté cortado por el patrón de la técnica, se nos llena la imaginación (o sea la tele) de espectros, zombis y demás productos del lado oscuro del espíritu. Para más interés, resulta que este retorno de los brujos es perfectamente paralelo al retroceso de la religión convencional
Me parece que era Chesterton quien decía que, cuando uno deja de creer en Dios, está dispuesto a creerse cualquier cosa. En ese sentido, no puede extrañar que este retorno de los brujos venga de la mano de dos cadenas con línea editorial señaladamente anticlerical como son Cuatro y La Sexta. Es un signo evidente de los tiempos. Aunque eso, claro, no restará calidad a Muertos vivientes.