Diario de León

30.000 préstamos en los albores de la guerra

Desde su creación, la biblioteca fue centro de referencia en León

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León

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No se ha perdido. Es una hoja suelta escrita a mano en la que alguien trazó los nombres de quienes acudieron a la biblioteca el día de la inauguración. Apenas una veintena de personas, como Miguel Castaño, Vicente Ruiz, César Pallarés o Ambrosio Llamazares. Al final de este breve lista puede leerse: dos dependientes de Pallarés, un soldado y dos mujeres. Era el 15 de diciembre de 1921 y en principio la biblioteca se fundó con la donación realizada por los herederos de Gumersindo de Azcárate. En diez años cumplirá un siglo, noventa años durante los cuales se transformó una y otra vez la faz política y social española. Sin embargo, este refugio ideado por Bartolomé Cossío fue capaz de navegar por la tribulación sin renunciar a la vocación con la que se gestó. Desde el principio, el recinto se convirtió en posada de las ideas educativas promovidas por la Institución Libre de Enseñanza, comenzando por el diseño de las estancias, cuyos muebles fueron diseñados por el propio Cossío, con un estilo sobrio y clasicista inspirado en las bibliotecas inglesas. «...Vienen todas las noches un grupo de personas afectas, y se reúnen en el salón pequeño y allí trabajan: tres o cuatro abogados jóvenes, un maestro (que es masón), unos oficiales de correos, un profesor de la Escuela Nornal, etc...». El texto forma parte de una carta que el 11 de noviembre de 1926 escribía Vallés a Manuel Bartolomé Cossío.

Llama poderosamente la atención el altísimo número de libros en préstamo que se registraban en el año 1935. Así, en una memoria firmada por Pío Álvarez, se establecen unas cifras que incluso hoy parecen sobresalientes. Y es que las estadísticas fijan un total de 25.904 libros prestados en un año, en una ciudad que apenas contaba con 44.000 habitantes, lo que da una idea de la atmósfera culta y librepensadora que la ciudad tenía en aquel momento. Lo recordaba Victoriano Crémer: «La Biblioteca de Azcárate bien merece una biografía... porque fue durante mucho tiempo lugar importante de promoción cultural, centro del más positivo y eficiente conocimiento y manantial, no diré de sabiduría, pero sí de curiosidades culturales. Puede afirmarse sin el menor empacho que lo que la Biblioteca Azcárate no logró en la confrontación cultural de los leoneses durante el tiempo de su permanencia al servicio del lector, se quedó sin hacer».

Por otro lado, hay que tener en cuenta que conseguir la distinción de socio no estaba al alcance de cualquiera. Todos los que ingresaban en este 'club' debían contar con el apadrinamiento de un tutor. Así, a destacar el hecho de que entre el siete de marzo de 1927 y el 4 de noviembre de 1936, el listado de usuarios de la biblioteca asciende a 2.200. Entre ellos, estaban Luis Sáenz de la Calzada, que fue presentado por Manuel Santamaría. o María Geijo Menéndez, en cuyo acceso actuó como padrino Guzmán Álvarez.

El 11 de mayo de 1926, el periódico La Democracia publicaba, en la pluma de J. de León, una breve reseña sobre el desarrollo de la biblioteca: «... He aquí un pequeño centro de divulgación cultural apenas conocido por los leoneses... Muy pronto será la verdadera biblioteca leonesa, la más visitada, la que mejor responde a los fines para que se creó, pues aparte de estar dotada en la actualidad de un número considerable de volúmenes, todos ellos interesantes, cuenta con las últimas y más selectas publicaciones en Literatura, Artes y Ciencias». Sigue el artículo resaltando que durante los tres primeros meses del año, el movimiento total de la Biblioteca alcanzó la cifra de 2.951 lectores.

Un año después, y en el mismo periódico, Armando firmaba una entrevista con el director del centro. En ella, además de constatar que tanto mujeres como hombres eran usuarios de la biblioteca -"«Revise usted nuestras estadísticas y verá que, cada día más, las mujeres vienen a solicitar libros. Algunas envían a sus domésticas con una nota de las obras que desean leer»-" se explica que la biblioteca ya constaba de secciones de literatura, historia, geografía, ciencias puras y aplicadas, derecho y sociología, filosofía, pedagogía y enseñanza y enciclopedia. Asimismo, Vicente Valls atestiguaba que, además de los periódicos de León, la biblioteca recibía las revistas ilustradas Blanco y Negro, La Esfera e Ilustración, la Revista de Occidente y Geographical Magazine. Era una pequeña Academia.

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