Ricardo Darín, una estrella que sigue buscando el riesgo
Ricardo Darín es una estrella, pero él parece no saberlo. Se ríe de sí mismo, de la cara envejecida que le devuelve el espejo, y asegura no tener más ambición profesional que meterse en proyectos «originales, novedosos y arriesgados», entre los que encuadra Un cuento chino, su última película. «¡Estoy tan loco!», exclama Darín entre risas en una entrevista con Efe en Madrid poco antes de la presentación de la película realizada por Sebastián Borensztein, una fábula en la que interpreta a un ferretero que se ve abocado a ayudar a un chino recién llegado a Buenos Aires y que no habla una palabra de español. Borensztein, director y amigo de Darín, le pasó su guión para contar con su opinión, sin apenas esperanzas de que el actor se embarcara en el proyecto. El motivo por el que no tenía esperanza de que participara «es que el guión es un delirio», pero fue justamente eso lo que llevó a Darín a querer participar, porque considera que los actores tienen la obligación de asumir riesgos. De ahí que, en su decisión para aceptar propuestas de cine o de teatro, lo que más pese es que haya «algo de particular, de novedoso, con diálogos ingeniosos, y que mueva a la reflexión».