«Un leonés de seis pies de alto»
La saga del Capitán Alatriste, de la que en breve se publicará una nueva entrega, esconde numerosas referencias a León, recopiladas por el historiador Ricardo Chao

Es quizá la saga más popular del que es el autor español que mayor número de lectores tiene en este país: el Capitán Alatriste, personaje creado por Arturo Pérez-Reverte, vivirá en breve una nueva aventura, cuyo título será El puente de los asesinos , y que está lista para ser publicada por Alfaguara. El escritor y periodista cartagenero, que hace algo más de dos semanas visitó el Magistral de Ajedrez Ciudad de León para documentarse con vista a un proyecto de novela y también para disfrutar de una de sus grandes pasiones, podría presentarla el próximo otoño, según varias páginas digitales especializadas en la obra de este prolífico autor.
Ambientada en el Norte de Italia, la trama de El puente de los asesinos comienza cuando, tras el fracaso de la conspiración del duque de Osuna, los españoles intentan de nuevo asesinar al Dux de Venecia durante la misa de Nochebuena; una peligrosa acción que es encomendada a Diego Alatriste y a sus hombres. Será la séptima entrega de esta saga de aventuras ambientada en la España del siglo XVII cuyo último libro, hasta la fecha, fue Corsarios de Levante , editado hace ya cinco años. Según el propio autor, «hay lectores que llevan todo este tiempo reclamando un nuevo episodio».
Fue durante la reciente estancia del escritor en la ciudad cuando éste desveló la razón de hacer leonés a Alatriste cuando ya llevaba cinco entregas de la serie publicadas. Todo se debió a la fijación por esta tierra del actor Viggo Mortensen, que interpretó al capitán en la adaptación cinematográfica de Agustín Díaz Yanes. «Mira, Arturo -le dijo-. Yo he viajado mucho por España buscando un lugar para identificarlo con mi personaje, y al final creo que lo he encontrado en la montaña leonesa. ¿Crees que Alatriste puede ser de León?». «Naturalmente, no me negué y le dije que por supuesto, además es un tipo rudo y escueto como los de vuestra montaña, así que adelante», explicaba el escritor.
Enamorado de esta tierra. De todos es sabido que Mortensen viajó en numerosas ocasiones al valle del Curueño y a otros muchos lugares de la provincia, y la bandera de esta tierra se convirtió en su compañera inseparable no sólo durante los rodajes de la película, sino también en apariciones públicas, charlas y homenajes aunque se celebraran en lugares tan distantes como Japón, Dinamarca, Argentina o Estados Unidos. Un amor por León que le valió las insignias de oro de la Provincia y de la Ciudad en el 2006.
Lo que puede no ser tan sabido es la cantidad de referencias a León que existen a lo largo de la saga. El historiador y bibliófilo Ricardo Chao se ha encargado de recopilarlas y las muestra en su web Corazón de León . La primera de ellas está en el propio narrador, el joven criado de Alatriste Íñigo Balboa.
En la segunda novela de la saga, Limpieza de sangre , Íñigo cae en manos de la Inquisición. El dominico que dirige el interrogatorio le dirige una mirada feroz al escuchar su apellido: «Balboa -dijo- es apellido portugués». En aquellos tiempos, como indica Chao, los portugueses estaban muy mal mirados por ser sospechosos de judaizantes, así que lo que el dominico insinuaba era que Íñigo podía descender de judíos.
«Soldado de origen leonés». Dice así el texto: «Es cierto que el apellido procedía de la raya con Portugal, de donde mi abuelo había salido para alistarse en las banderas del rey (...). -Mi padre no era portugués -protesté-. Era un soldado de origen leonés, como su padre, que a la vuelta de una campaña quedóse en Oñate y casó allí... Soldado y cristiano viejo».
Así pues, Íñigo Balboa (¿se referirá el apellido al pueblo berciano homónimo?) es de origen leonés por parte de padre, aunque él naciera en la citada población guipuzcoana. En ese mismo libro hay también una referencia, en la página 175, a San Marcos de León como futura cárcel de Francisco de Quevedo, que aparece con frecuencia como personaje secundario.
En la tercera novela, El sol de Breda , vuelve a aparecer otro personaje leonés: se trata del capitán Carmelo Bragado, el inmediato superior de Diego Alatriste (para quien lo de Capitán Alatriste era un mote, y no su cargo militar). En concreto, en la página 45 Íñigo Balboa nos cuenta que éste era «era un leonés del Bierzo, grande, de seis pies de estatura».
En la página 41 de ese volumen se adelanta, como muestra el historiador y escritor capitalino, algún rasgo de su carácter: «Don Carmelo Bragado era de los que oyen cling y dicen mío; nunca dejaba pasar de largo un maravedí, e incluso mantenía enrolados a muertos y desertores para quedarse con sus pagas, cuando las había. Ésa, por otra parte, era práctica muy al uso, y en descargo de Bragado podemos decir dos cosas: nunca se negaba a socorrer a los soldados que lo habían menester, y además propuso en dos ocasiones a Diego Alatriste para la ventaja de cabo de escuadra». Íñigo añade que el capitán Bragado había luchado hombro con hombro junto a Alatriste y a su padre Lope Balboa en múltiples batallas.
Por último, en la hasta ahora última entrega de la saga, Corsarios de Levante (publicada después de que Viggo Mortensen -'reclamara' la nacencia leonesa de don Diego), es en la página 130 cuando Íñigo menciona una frase pronunciada por el Capitán Alatriste ante el paisaje de «una isla rocosa y desnuda, típica del Mediterráneo, en cuya cresta se adivinaban las antiguas columnas de un templo pagano; un paisaje muy diferente de las montañas leonesas de su infancia». Esto es, la confirmación precisa de que Alatriste era leonés de nacimiento.