El invento del maligno
Cacicadas
Vaya jaleo que se ha montado en TVE con ese asunto del control político de los telediarios. Veamos: el Consejo de RTVE, que es una asamblea esencialmente política y partidista, había decidido por sus propios poderes que los partidos allí representados iban a poder ver las escaletas de los telediarios antes de su emisión durante la campaña electoral.
¿Por qué? Porque la oposición no se fía del Gobierno, como es natural. A título de ejemplo, el PP ha denunciado que en el mes de julio los informativos de TVE dedicaron 47 minutos a Zapatero, 32 a Rajoy y ¡casi hora y cuarto a Rubalcaba!, lo cual no es precisamente un ejemplo de proporcionalidad. O sea que hay motivos sobrados para que la oposición esté mosqueada. Ahora bien, someter a control político los contenidos de los telediarios, ¿no es una humillación para los periodistas que los hacen? ¿Dónde queda la independencia profesional? La bronca ha llegado tan lejos —y con fundadas razones— que el propio Consejo de RTVE ha tenido que dar marcha atrás y el viernes revocaba esa decisión. La iniciativa ha partido de los consejeros del PP, que visiblemente son los que más tienen que perder en este enjuague. Y ahora, las preguntas.
Una: ¿Qué pasa en TVE para que la evidencia de orientación política de los informativos sea tan evidente como muestran las cifras de minutado?
Dos: ¿Qué pasa en TVE para que el Consejo pueda tomar una decisión tan caciquil como poner a los políticos a revisar los telediarios? Lamentablemente, las dos cuestiones van unidas. Que los políticos controlen oficialmente (u oficiosamente) los telediarios es una cacicada intolerable, pero que los telediarios sean la voz de su amo no es mucho más presentable. Al final, cuanto más se profundiza en las cosas de TVE, más crece la impresión de que a esa casa hay que darle la vuelta como a un calcetín. Rindámonos a la evidencia: los españoles no hemos sido capaces de hacer una televisión pública digna. No hay más.