el invento del maligno
Defensora
La Defensora del Espectador, Oyente e Internauta de RTVE, que es Elena Sánchez Caballero, veterano rostro de esa casa, ha hecho públicos los datos sobre las quejas recibidas por parte del público. El titular es este: «Las quejas ante la Defensora del Espectador de RTVE crecen un 38%». Eso es muchísimo crecimiento. Y la causa principal, según los datos de RTVE, es la intensa actividad contestataria de los ‘indignados’ del 15M, que atiborraron los buzones de la Pública durante las jornadas de mayo (y sucesivas) con denuncias de manipulación. Es interesante la explicación que da la Defensora: las quejas de los indignados reclamaban su derecho a recibir «una información veraz, plural e independiente», pero lo hacían sin comprobar si RTVE estaba dando cobertura al 15M. O sea que las protestas eran parte de una estrategia premeditada para intimidar a los periodistas de TVE, como intimidaron a otros de distintas cadenas por otras vías más expeditivas. «Se ha producido un movimiento ‘viral’ -dice Caballero- dirigido hacia esta oficina para generar presión y así conseguir aumentar la presencia del movimiento en nuestros contenidos». Visto lo visto, me parece que la explicación es de lo más razonable. Al margen de este asunto, en el buzón de Elena ha habido también quejas por la semifinal de ‘Champions’ entre el Real Madrid y el Barcelona. ¿Y de qué se queja la gente? De que los comentaristas de TVE -Sergio Sauca y Rubén León- eran demasiado pro madridistas. En fin, el propio Sauca ya se disculpó por eso (y quizá no debió hacerlo). El único asunto realmente serio entre las denuncias a la Defensora del Espectador es ese mapa que se sacó TVE a saber de qué manga, durante una entrevista con Antonio Basagoiti, y que dibujaba al País Vasco «extendido» hacia Navarra y Francia, lo cual, como se puede uno imaginar, sentó fatal en Navarra. ¿Qué pasó? Sobre este asunto la Defensora se limita a decir que «ha abierto un expediente informativo». No dice nada de que lo haya cerrado ni da fecha para ello. O sea, asunto dormido. Eficacia, se llama la figura.