Robot
El invento del maligno josé javier esparza
Usted ya sabe que RTVE navega desde hace tiempo como pollo sin cabeza porque su presidente, Alberto Oliart, dimitió y nadie le ha relevado. Ahora habrá pronto nuevo Gobierno y una de sus primeras decisiones tendrá que ser quién se hace cargo de la radiotelevisión del Estado. Naturalmente, ya hay quinielas, pero sobre todo hay retrato robot. ¿Qué rasgos debería tener el nuevo presidente de RTVE? En los mentideros se está apostando por un perfil muy concreto: mujer, gestora y ajena a la política. Ese perfil, todo sea dicho, ha sido transmitido por la sala de máquinas del propio PP a la prensa, para que vaya haciendo cábalas. En principio a todo el mundo le ha parecido muy bien, porque hoy se valora mucho el hecho de elegir a mujeres, del mismo modo que también se valora más a los gestores que a los políticos.
Ahora bien, no sé si mis colegas, quizá por su frágil memoria, están pasando por alto que semejante perfil es exactamente el de Mónica Ridruejo, la primera jefa de RTVE que nombró en su día Aznar en 1996, y cuyo paso por la Pública fue sensiblemente mejorable. Mónica Ridruejo, que sin duda es una mujer muy capaz, llegó a RTVE con la idea de reorganizar la empresa, como si estuviera al frente de una fábrica de galletas, y tuvo que dimitir un año después porque nadie le hacía caso, empezando por el propio Aznar.
¿Y por qué nadie le hacía caso? Primero, porque RTVE no es una fábrica de galletas. Y además, y quizá sobre todo, porque ese perfil de mujer, gestora y ajena a la vida política no es el más adecuado para imponer autoridad en esa taberna de corsarios que es la radiotelevisión pública. Lo que tendrá que hacer la robótica niña de Rajoy en este campo es nada menos que disciplinar a los comisarios que el PSOE ha dejado en la plaza al mismo tiempo que se aprieta aún más el cinturón de los gastos. Yo conozco algunas mujeres en la órbita del PP perfectamente preparadas para esa tarea, pero, desde luego, tienen poco que ver con la pretendida asepsia gestora que pregonan los mentideros. Y otra Mónica Ridruejo volvería a ser una calamidad.