Arroyo se desnuda en un documental
El artista leonés cuenta su vida en un film de 24 horas y expone en Madrid su ‘Bazar’.
Imagen del rodaje del documental sobre la vida de Eduardo Arroyo, que dura un día entero, dirigido por Alberto Anaut.
Eduardo Arroyo, el artista leonés más internacional y autor de las polémicas ‘Moscas’ de Puerta Castillo, se desnuda en un documental en el que el director Alberto Anaut muestra un día en la vida del pintor y escenógrafo. El filme dura nada menos que 24 horas. Una larga conversación en la que Arroyo repasa su vida, sus pensamientos y sus obsesiones.
El Círculo de Bellas Artes de Madrid, aprovechando que hoy inaugura la exposición Bazar Arroyo , con 40 obras del artista, proyectará también un fragmento del documental (unos 30 minutos).
Bazar define a la perfección el espíritu de una exposición que rescata obras ‘perdidas’ y difíciles de encajar en su obra plástica: desde objetos diseñados por el artista a encargos comerciales, bolsos, candelabros, moldes, bosquejos para proyectos, cuyo único nexo en común es esa extraña mezcla tan del gusto de Arroyo, que sabe combinar como nadie lo culto y lo popular, lo kitsch y lo castizo.
En el documental, rodado en blanco y negro —tan de moda en los últimos tiempos en los que filmes como The Artist han vuelto a recuperar estética de principios del cine— , Arroyo se somete a un ‘tercer grado’ frente a dos cámaras. El artista, considerado uno de los representantes europeos más importantes de la figuración, aceptó el reto de Anaut de someterse a un interrogatorio sin límite de tiempo ni de cuestiones. Nada de censura. Libertad absoluta. Y en este ámbito Arroyo también es un maestro, un hombre comprometido y sin pelos en la lengua.
El documental se rodó, finalmente, entre el 6 y el 12 de septiembre, en el estudio de la calle Costanilla de los Ángeles que posee en Madrid Eduardo Arroyo, a quien León sigue adeudando una gran exposición.
Veinticuatro horas de metraje han permitido a Arroyo abordar todas sus ‘vidas’. Desde su oposición al régimen franquista, el exilio, su posterior escepticismo, su trayectoria como pintor y escenógrafo, sus grandes pasiones, su amor por la literatura... El artista no evita conflictos ni silencia ninguna cuestión. Un auténtico ejercicio de nudismo espiritual ante las cámaras.