El invento del maligno
Típicos tópicos
Entre las leyendas urbanas, que cuelgan con absurdos sambenitos sobre nuestra vida cultural, está la del supuesto rechazo al cine español por parte de los españoles. Ni tanto, ni tan calvo. Han vuelto a confirmar los Goyas que la industria del cine está formada de gente con talento, muy seguida y querida por el público. No hay cinematografía europea —mas allá de la británica— que cuente con un plantel de actores tan reconocidos en el mundo y de directores y técnicos de nivel, contratados incluso por Hollywood. No solo Banderas, Penélope y Bardem.
También operadores como Anchía o compositores como Iglesias, más directores como Almodóvar o Trueba. La audiencia líder de los Goya prueba el interés por nuestro cine. Tenemos estrellas y tenemos técnicos. La campaña de promoción hasta la noche de la entrega quizá haya sido la mejor que se recuerda. La Academia de Gonzalez Macho debe estar orgullosa de sus miembros y de su trabajo.
Al cine español solo le falta más prime time en televisión. La famosa leyenda urbana pienso que fue construida por los programadores de televisión que en su día relegaron el cine español a ‘la segunda cadena’. Algunos cimentaron los galones de sus éxitos de audiencia tirando de cine americano, engañándose a si mismos y a sus empresas.
Aún se programa demasiado, y muy caro. Hollywood y Champions son coartadas simples -pero excesivamente gravosas- para ser líder de audiencia con poca imaginación. El cine hecho en España, con el apoyo porcentual de las cadenas, debe ocupar un mejor sitio.
La crisis de asistencia a las salas tiene otras causas, desde la competencia de la televisión e Internet al aumento de la oferta de ocio. Pasa en todas partes. Para contrarrestarlo, el cine también va reinventándose, desde el 3D de Hugo al nuevo blanco y negro de The Artist. Nuestro cine se renueva con la distinguida animación de Chico y Rita o la premiada Arrugas, la ciencia ficción de Eva y con el cine de genero de No habrá paz para los malvados, de Urbizu y Coronado.