Diario de León
Publicado por
josé javier esparza
León

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En Cuatro deben de haberse reído mucho al descubrir que los malos de la serie de Spielberg Terra Nova responden al nombre de «los sextos». También se habrá reído alguno, aunque la cosa no tiene ninguna gracia, al conocer las cifras de deuda de La Sexta. Las pérdidas de esta cadena en 2011 ascienden a 61,6 millones de euros. Esa cifra, sumada a las pérdidas acumuladas desde el nacimiento del canal en 2005, arroja unos números rojos de 524,8 millones de euros, o sea, una burrada. Para que usted se haga una idea, es casi el doble del presupuesto anual del Ministerio de la Presidencia. Pero lo peor no es eso. Que una cadena de televisión tenga pérdidas y deuda, en la atmósfera que vive hoy el mercado, es lo más natural del mundo. Pero en el caso de La Sexta hay circunstancias agravantes. Muy agravantes. Esta cadena nació por decisión arbitraria del presidente del Gobierno, Zapatero, para crear un grupo mediático a su imagen y semejanza. La cosa rozaba la ilegalidad, pero el resto del mercado televisivo, acoquinado, le dejó hacer.

Después La Sexta se lanzó a una política de gasto masivo —derechos de fútbol, derechos de automovilismo, etc— que enseguida abrieron un abismo en su cuenta corriente, pero ningún banco puso el menor reparo a la hora de financiar aquel agujero. ¿Por qué? Por miedo al poder. Y para colmo se regaló a los mandamases del grupo jugosas canonjías en la televisión pública, para alimentar las calderas.

Seis años después, el paisaje es de absoluta desolación: la cadena tiene que venderse al mejor postor, los profesionales se van a la calle y el agujero sigue ahí. Y en estas circunstancias, en La Sexta aún tienen el cuajo de dedicar la otra noche un programa ( La Sexta columna ) a denunciar el sistema económico vigente y la especulación financiera bajo el elocuente título «Yo pago, tú pagas, ¿quién se lo lleva?». A esa pregunta podrían contestar los comerciales de las otras cadenas que han visto cómo a ellos se les cerraban las puertas que a La Sexta se le abrían. ¿Quién se lo lleva? Ellos se lo han llevado. Y otros como ellos.

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