Cultura empantanada por la crisis
La restauración de las estatuas de la Catedral o del Emperador y la Ruta Romana no tienen presupuesto.
Son las primeras víctimas. Proyectos culturales que los recortes presupuestarios han dejado empantanados. La crisis ha ‘desinflado’ la restauración de las 23 esculturas apeadas de la fachada principal de la Catedral hace tres años, la última fase de la gran reforma de San Isidoro o la musealización de la mayor basílica paleocristiana de Europa, la de Marialba de la Ribera. Y la sangría continúa. La drástica reducción en inversiones bloquea proyectos culturales en León que llevaban años aguardando a la espera de una inyección de dinero.
El Teatro Emperador, concebido por el Gobierno de Zapatero como Centro de las Artes Escénicas y de las Músicas Históricas, con un proyecto de rehabilitación ya concluido, a cargo al estudio de arquitectura de Peridis, está paralizado. Los presupuestos del Estado no han reservado ninguna partida para cometer la restauración de este emblemático teatro diseñado en 1949 por Manuel y Gonzalo de Cárdenas y Francisco J. Sanz. La reparación del edificio, que albergó la última función en el 2006, costará alrededor de 7,14 millones de euros, según los últimos cálculos. La magna restauración emprendida en el 2003 en San Isidoro, en la que la Junta lleva invertidos 1,7 millones de euros, lleva camino de quedar paralizada. La última fase depende de la recién nacionalizada Bankia. La reforma del museo y la apertura de nuevos espacios al público, como la Torre del Gallo, están incluidas dentro de la última fase de restauración de la colegiata. Caja Madrid (actual Bankia) comprometió hace siete años dos millones de euros en la gran rehabilitación de la joya del románico, formalizados en el 2010 en un convenio a tres bandas que firmaron, además de la entidad financiera, la Junta y el Cabildo de San Isidoro.
Utopía romana
El León Romano sigue siendo una quimera, que se han ido pasando, como una pesada carga, los alcaldes Mario Amilivia, Francisco Fernández y ahora Emilio Gutiérrez. El proyecto inicial planteaba una inversión de siete millones de euros para poner en valor los restos romanos de la capital leonesa. Un dinero que permitiría abrir las dos criptas de la calle Cascalerías (que encierran restos del anfiteatro), así como la de Puerta Obispo (donde se preservan vestigios de las termas y de la Porta Principalis Sinistra, que daba acceso al campamento romano desde el Este). Esta ruta también incluía la construcción de un museo o aula arqueológica en la Casona de Víctor de los Ríos, en Puerta Castillo, que lleva en obras desde el mandato de Amilivia y donde recientemente se ha descubierto una auténtica ‘mina’: han aparecido más de una veintena de fragmentos de armaduras de legionarios. Pero abrir una Ruta Romana seguirá, por el momento, siendo una aspiración irrealizable.
La crisis también ha dejado en dique seco el proyecto para musealizar los importantes hallazgos en la basílica paleocristiana de Marialba de la Ribera. Tras las campañas de excavaciones emprendidas hace dos años en este enclave por la Fundación del Patrimonio Histórico -organismo del que formaban parte las cajas de ahorro de la comunidad y la Junta- la construcción de un museo parece, de momento, irrealizable.
La Cultura ha sido, sin duda, la gran sacrificada en los presupuestos locales, autonómicos y estatales. Prueba de ello es el caso del Auditorio.
Si el Auditorio no suena
El buque insignia de la cultura local, con una programación estable de música clásica y teatro que superaba el millón de euros, ha sobrevivido la última temporada gracias a los conciertos programados por el Inaem -que diseñó el ciclo Diálogos Barrocos Norte y Sur, con seis actuaciones de primera línea-, así como los recitales de la Fundación Eutherpe o las giras de cantantes como Raphael, Pablo Alborán, Bustamante y El Sueño de Morfeo, que han cambiado los grandes aforos de las plazas de toros y estadios por los teatros. Y la próxima temporada se presenta aún más negra. Será difícil para la Concejalía de Cultura ‘llenar’ ocho meses -de octubre a junio- de conciertos y teatro con un exiguo presupuesto.