El invento del maligno
Espejismo
Todo era un espejismo. El domingo nos levantamos con la noticia de que los informativos de TVE ya no volverán a ser iguales. O al menos sus jefes ya no van a ser los mismos. Parece una maldición que cada vez que cambia el color del gobierno de turno, cambian los responsables de Televisión Española, buscando siempre ser más o menos amable con el gobierno de turno. Y esta vez con un agravante. A los que le ahora les han dado la patada en el culo habían llevado la calidad de los informativos y el contrate de pareceres a unos niveles que nunca había tenido la televisión pública en nuestro país. Y por si fuera poco, habían logrado recuperar una audiencia que se había ido perdiendo con muchos años de televisión partidista. ¿Se imaginan el escándalo que habría sucedido si cuando en Gran Bretaña cambian laboristas por conservadores, o viceversa, los entrantes despidiesen ipso facto a toda la cúpula directiva de la BBC? ¿O si con la llegada de Hollande a Francia se hubiese dado la patada a los periodistas que informaban en la televisión pública gala en la era Sarkozy? En España creíamos que los periodistas responsables de TVE estarían de una vez al margen de estos vaivenes políticos. Todo ha sido un espejismo, y nos estamos despertando del sueño. Pero, como en el esplendor en la hierba, la belleza permanecerá en el recuerdo: Ana Pastor, que desde ‘Los desayunos de Televisión Española’ ha sido capaz de convertir la entrevista política en algo apasionante, por cuya mesa han pasado políticos y tertulianos de todas las tendencias, a Xavier Fortes, quién desde ‘El mundo en 24 horas’ conducido con sentido común, neutralidad e ironía, ha logrado quitarte tertulianos y espectadores a los coloquios nocturnos de las emisoras de radio, a Alicia G. Montano, responsable de ‘Informe Semanal’, no solo el informativo más veterano de la televisión en España sino de la televisión europea Gracias a todos por un sueño. Fue bonito mientras duró. Ahora nos dicen que vuelven los ‘hombres de Urdaci’. Habrá que darles un margen de confianza, aunque hace una década ya nos dejaron su ‘peculiar’ visión de las cosas.