El invento del maligno
Novias en apuros
Salvo alguno verde, los chistes que cuenta Anabel Alonso para animar las noches de Antena 3 son bastante flojitos y La 1 reponía por enésima vez Españoles en el mundo , así que tampoco perdíamos mucho por pasar una velada en una TDT pequeña. Divinity, por ejemplo, que el martes despachaba el ‘prime time’ con un reality de novias. Las protagonistas, jovencitas americanas con un noviete que juega en el equipo de béisbol de la Universidad, como en cualquier película mala de esas que ponen a mediodía para sestear.
Ellas, clones todas, van a la televisión con el sueño de vestirse de princesas y los del programa tratan de chafárselo. Cindy, Mary y Crystal, que iba a compañada de su madre. Y en estas a la señora se le antoja comprarse otro vestido de novia para ella, casi igual que el de la hija, y la chica lloraba sin entender el boicot de mamá. Otra de las participantes también se rendía a las lágrimas cuando sus ‘amigas’ le decían que parecía salida de un circo con aquel traje horroroso (tenían razón).
Y luego estaba Sarah (o Ann o Terry), que se llegó a probar cincuenta vestidos (contados uno a uno) sin encontrar ninguno a su gusto.Y los asesores de estilo del programa, que son tan actores o más que las propias novias, haciendo que se desesperaban.
El programa es uno de esos productos de saldo comprados en el mercado americano que la TDT nos está metiendo por los ojos porque son baratos. Divinity se ha convertido en un almacén rosa de productos ‘made in USA’ para espectadoras (sí, en femenino) poco exigentes.
Casi toda la programación va de dietas, de estar guapas y de famosas. Hay un espacio de las mamás más sexys de Hollywood, otro de novias gorditas que se someten a un estricto régimen, otro de mujeres acomplejadas que cambian de look, un cuarto de chavalas que se ponen pecho, se quitan tripa y se estiran la cara como regalo de su 18 cumpleaños.
Y este de las novias que no encuentran vestido. Como entretenido, el de las casaderas a dieta lo es más. Pero igual de prescindible que los demás.
Teníamos mucha prisa por implantar la TDT, por ser los primeros, el espejo de Europa. ¿Para esto?