El invento del maligno
Yoga en Goa
Muchos Españoles por el mundo se habrán visto por televisión desde el sofá de su casa en Alcorcón porque TVE no se cansa de repetir su programa de viajes. El espectador, sí, pero eso hace tiempo que les da igual a los mandamases de nuestra tele (a los que estaban antes y a los que están ahora).
Como septiembre obliga, el martes La 1 estrenó la nueva tanda de reportajes con exóticas historias de compatriotas en Goa, un pequeño estado de la India que está, en todos los sentidos, en nuestras antípodas. A través de las siempre exitosas experiencias de los españoles que habitan por ese mundo de oportunidades que nos muestra cada martes TVE, nos hemos enterado de que el mismo tiempo que unos pasan encerrados en la oficina (usted mismo si es uno de esos afortunados con trabajo) otros lo emplean meditando en la fascinante Goa. Todo muy espiritual y hippy, muy bien editado, con evocadoras imágenes de atardeceres en la playa que al espectador, apoltronado en el sofá de casa, le hacían añorar las recientes vacaciones... en la Costa Brava.
Y una se pregunta si no fue intencionado empezar con Goa. Como si los nuevos jerifaltes de TVE se hubieran puesto en plan zen y se habrían pasado al ‘buen rollito’, que de realidades amargas estamos hartos (ellos también, que todavía están haciendo equilibrios para ahorrar esos 200 millones de euros).
En el reportaje del martes salía una señora que después de una mala racha había hecho borrón y cuenta nueva y había cambiado el lexatin por el yoga. Como la noche y el día, porque ahora se la ve encantada y ha llegado a conclusiones tan interesantes como que el dinero no es lo más importante en la vida. Se le reprocha a menudo al programa viajero de La 1 que solo saca a ‘exiliados’ a los que la vida les va rodada. Y es verdad, pero también se agradece que de vez en cuando nos cuenten historias con final feliz.