Diario de León

MINORÍAS ABSOLUTAS

La responsabilidad de las multitudes

Publicado por
RAFAEL SARAVIA
León

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Cuando de cambios se refiere, la maquinaria del pensamiento es más rápida que la de la jerarquía legislativa. Recientemente hemos visto cómo una gala de cine, los premios Goya, se empapan de un sentir que ya es obvio.

Algunos han querido tachar de populistas o significados políticos a esa casta intelectual que manifiesta su sentir y pesar. Otros hablan de un discurso demasiado descafeinado para la que está cayendo. La realidad es que, pese a quien pese, lo único que hacen es ser voceros de una sensación popular –algo que dista un rato de ser populista, en su peor acepción-.

Es curioso cómo para ciertos asuntos la opinión popular es imprescindible y cómo para otros –la mayoría- es un ejercicio práctico irrealizable. Nos cuesta tanto generar y hacer referéndums que prácticamente nos hacen creer que es una maquinaria imposible de ejercer esa del referéndum, de las listas abiertas, del libre tránsito de la elección. Debe ser que el pueblo no está legitimado a opinar en estos términos, y tan sólo unos pocos tienen la posibilidad de voz en causas como estas.

No obstante, recuerdo que tal día como hoy, un 20 de febrero, de hace tan sólo ocho años, se convocó un referéndum en España que pasó sin mucha gloria y, diría yo, con bastante pena a la vista de los acontecimientos actuales. Esa manera de consultar, cuando ya está prácticamente el pescado vendido, es la que nos hace descreídos de un sistema que primero hace y luego pregunta.

Decía Antonio Gamoneda que la mentira no es otra cosa que lo que queda de la verdad. A través de la historia, a través de ciertas biografías, la verdad se ha acabado convirtiendo en una mentira. La palabra justicia va regresando a lugares utópicos, de los que luego es muy difícil salir.

Por ello, en este 20 de febrero, declarado por las Naciones Unidas como Día Mundial de la Justicia Social, es el día perfecto para reclamar a nuestros intelectuales esa función que ejercen. Actores, escritores, músicos son ejemplo de multitudes, su postura y posicionamiento vital será ejemplo sin quererlo incluso. Es por ello que su discurso y las plataformas de las que ellos disponen son un buen lugar para hacerse eco de lo que el pueblo, la sociedad de a pie, reivindica.

Titulo no obstante esta columna La responsabilidad de las multitudes, pues creo que, pese a la posibilidad de nuestros intelectuales de hacerse eco del daño que vive la cultura y por ende la sociedad, es responsabilidad de cada uno de nosotros iniciar ese cambio.

Título que le pido prestado a Manuel Azaña por aquello de que atender a otros modelos de gobierno, no tiene nada de malo, y puede ser fuente de inspiración para nuevas visiones. Título que en un día como hoy, día mundial de la justicia social, es más que necesario, responsabilidad de todos nosotros.

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