El Thyssen se abre a la confusión mágica del hiperrealismo
El museo acoge una muestra sobre los grandes maestros del arte fotorrealista universal.

Arriba, ‘Saliendo del metro’ y abajo, ‘Main street’.
El hiperrealismo apela a la fascinación, al ilusionismo, al desconcierto entre lo vivo y lo pintado y su mágica confusión, es lo que atrae en las obras que se exhiben en la exposición que el Museo Thyssen Bornemisza dedica a este movimiento, desde 1967 hasta 2012. Parachoques, guardabarros, superficies metálicas relucientes, juguetes multicolores de hojalata, golosinas de todos los colores, botes de ketchup y saleros, copas, anuncios luminosos o panorámicas de las ciudades definen a la sociedad estadounidense de un época a través de unas pinturas que llaman la atención de defensores y críticos.
Cuando al galerista y experto en arte Louis K. Meisel le preguntaron cómo llamaría a los pintores que se servían de cámaras y fotografías como base de su proceso pictórico respondió que fotorrealistas, y así se acuñó el termino que define a este movimiento que en el sur del Europa se ha denominado hiperrealismo. Consagrado en la Documenta de 1972, se trata de un movimiento contemporáneo con el arte conceptual, «ambos representan los dos extremos en el periodo terminal de las postvanguardias», en opinión de Guillermo Solana, director artístico del Thyssen, para quien el fotorrealismo se caracteriza en llevar la experiencia visual al extremo. «Ese exceso forma parte del impulso original de la fotografía» y hoy en día sigue siendo así», en los pioneros del movimiento que siguen activos y en sus sucesores que llegan hasta nuestros días. La exposición se ha dividido en cuatro capítulos muy determinados. Con los grandes rostros de Chuck Close se inicia el recorrido por la sala dedicada a los «bodegones». Audrey Flack, de la que se pueden contemplar dos obras en la exposición, es la única mujer pionera del movimiento. El «corazón» de la exposiciónes el dedicado a las ciudades, a los paisaje urbanos, en los que se experimenta como se va desde lo más pequeño a lo más basto.