MINORÍAS ABSOLUTAS
Tú lo has dicho
Tal día como hoy se reunió el Sanedrín y dictaminó condena. Estamos en época de juicios, incluso las amistades del mismo color se venden por treinta monedas y ya no importa que la verdad sea un elemento de valor superior.
Nuestro Judas particular es sin duda esa gran masa de dirigentes que empujados -o amparados- en esa voz oculta de leviatán (hoy se le llama Crisis), nos vende y hace vendernos por un precio inferior, muy inferior al de la dignidad humana.
A ritmo de nazareno, podría denunciar cantidad de situaciones recientes, desde el barrio donde trabajo hasta el último rincón de Kuala Lumpur; situaciones donde el ansia de poder no descansa pese a quien pese; se pise a quien se pise. Y con la voz fatua del Judas de turno, uno se debe arrodillar y rendir pleitesía más allá de las necesidades reales; más allá de las obligaciones morales que nos hacen dignos (más en estas fechas tan devotas) de calificarnos hermanos y hermanas en pro de una comunidad mejor.
Pero me centraré en situaciones más esperanzadoras o desoladoras (según quieran ustedes juzgarlas). Recientemente nos enteramos de que un dibujante tan experimentado como Javier Martín, renuncia a un sueldo concreto por su trabajo y lo deja en manos de quien se descargue su nuevo cómic. Una descarga gratuita que sólo pide “la voluntad” para aquel que entienda que un hombre que ha trabajado como dibujante para Marvel o DC es digno de un sueldo por su trabajo. La cosa no pinta mal, y parece que fuera de las manos de los mercaderes y en favor de la conciencia, una mayoría aplastante de aficionados aportaban su granito de arena.
En León hemos vivido recientemente otro caso. El músico Fabián dejó en manos de sus seguidores la posibilidad de editar su nuevo disco más allá de las restricciones que siempre se obtienen cuando el ninguneo se asocia a una marca célebre. El resultado, una oleada de incondicionales que apoyaron el proyecto y lo hicieron posible; sin menoscabar el esfuerzo de un profesional y reconociendo que existen alternativas viables. Esta manera de alejarse del juicio de los 71 sabios que suponen los muchos mediadores de hoy en día (entiendan ustedes lo que gusten: políticos, representantes, managements, presidentes de tantos y tantos estamentos…) está siendo cada vez más común. Cada vez existen más ganas de acercarse piel con piel, compartir trabajo y problemas sin tanta distracción burocrática para que el fin último sea el intercambio amable, la solución del problema y el disfrute común.
Cierro hoy este miércoles santo con esa esperanza de renovación que pronostican algunos. Discúlpenme si en vez de cornetas y redobles, a pesar de las fechas, le pongo otra banda sonora a esta columna. Hace apenas unos días ha muerto el gran apóstol del jazz afrocubano, Bebo Valdés. Nos deja el sabor de un ritmo imperecedero, largo en el paladar, diría incluso que infinito. Su elegancia era la base de su alegría; y ambas, la columna vertebral de su genialidad. Por ti un brindis eterno.