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Freud, en versión indígena
Benicio del Toro regresa al festival con ‘Jimmy P.’ encarnando a un nativo americano mientras Jodorowsky se reconcilia con su pasado en ‘La danza de la realidad’.

El actor Benicio del Toro, junto al resto del reparto de su nueva película.
Benicio del Toro es Jimmy P. , un indio americano en el que prueban una mezcla de psicoanálisis y antropología. Una historia real que compite en Cannes y en la que el actor abordó su personaje como el «acercamiento de un ser humano a otro ser humano», sin distinción de razas. Del Toro explicó que la historia de los indios americanos «es una gran historia aún no resuelta y eso es fundamental para entender el personaje». En Jimmy P. , el actor puertorriqueño encarna James Picard, un veterano de la II Guerra Mundial que es tratado con técnicas muy novedosas en el Estados Unidos de los años cincuenta.
Una historia que ha trasladado a la gran pantalla el francés Arnaud Desplechin y que fue fríamente recibida en Cannes, donde sus largos diálogos y la omnipresencia del psicoanálisis no han convencido a la prensa en su primer pase oficial. Larga, lenta por momentos y con una ambientación demasiado teatral, Jimmy P. cuenta con una pareja protagonista formada por Del Toro y Mathieu Amalric, como el antropólogo Georges Devereux, que acaparan casi todo el metraje de una película rodada de forma muy intimista. «Podemos verlo como un filme sobre el psicoanálisis o como un filme sobre la amistad», explicó Desplechin, que quiso rodar una historia de estructura sencilla para mostrar ese proceso en el que dos personas tan diferentes se hacen amigas.
Por otro lado, el universo poético de Alejandro Jodorowsky fue aclamado con una ovación de pie este sábado en el Festival de Cannes tras el estreno mundial de La danza de la realidad , su autobiografía «psicomágica» en la que el veterano director de cine chileno recrea su pasado. La película de dos horas y diez minutos se estrenó en la sección paralela de la Quincena de los Realizadores, que no es competitiva, en presencia del director de 84 años radicado en París desde hace décadas.
Intensa biografía
El filme relata en lenguaje poético la traumática infancia del autor en Tocopilla, pequeña ciudad del norte de Chile donde nació en 1929 en el seno de una familia de inmigrantes y a la que regresó para rodar la película. Hijo de judíos rusos instalados en este remoto poblado, el pequeño Jodorowsky vivió una infancia separada de otros niños y sumido en el peculiar mundo de sus padres.
En La danza de la realidad , Jodorowsky toma de la mano al espectador y lo lleva a un viaje introspectivo hacia la niñez y su universo fantástico.El filme desató una salva de aplausos y bravos en su primer pase a la prensa, tal vez porque realiza a través de la magia del cine el sueño imposible de todo ser humano de dialogar con su infancia —«conservar al niño», dice Jodorowsky al final de la aventura—, y en el caso del autor, reconciliarse con sus padres. «Espero que esta experiencia psicológica les sirva también a ustedes, que no se trate sólo de cine como entretenimiento, sino de cine como experiencia», dijo al público al final de la multitudinaria proyección.