Duelo
Opinión | josé maría cillero
De Silverstone a Córcega, de ahí a Salvador de Bahía, para saltar a Orchies (Francia) y rematar, ya de madrugada, en Maracaná, sería injusto olvidar otro duelo de altura, el de La Sexta Noche , que tuvo como protagonistas a Alberto Chicote y a Miguel Ángel Revilla, dos de las joyas mediáticas de la casa —otros tienen a Belén Esteban y a Olvido Hormigos—, y que surgió de un desafío culinario del expresidente cántabro al chef madrileño. Quién le mandaría a este aceptar el reto. Menuda semanita. Primero, la cadena retira el jueves de la carta sin avisar su programa de telerrealidad culinaria, uno de sus platos fuertes, para salvarlo de la prórroga del España-Italia, en Telecinco. A los seguidores de Chicote que no les gusta el fútbol —se ve que los hay— les despachó con repeticiones. Esos mismos que al parecer existen se lo tomaron fatal, que hay que ver cómo es la gente de exquisita, lo mismo pensaban que lo iban a ver, solo porque estuviera anunciado. Eso sí, por coherencia, la cadena se ahorró explicaciones y, por supuesto, disculpas. No parece que el episodio enojase al cocinero, que acudió tres días después al plató del espacio que presenta Iñaki López con una camiseta cuyo mensaje jugaba con el título de The Walking Dead, serie estrella de la cadena. Un guiño para el autobombo que les pasó por alto a Iñaki y a la voz que le susurra por el pinganillo. El presentador comentó la originalidad de la prenda sin aludir a que el drama zombi es de La Sexta.
El caso es que para culminar su semana negra Chicote vio cómo un jurado elegía ganador, por medio punto, el plato de Revilla. Un revés profesional que dio al programa su mejor dato de audiencia, gracias al abnegado chef y al político populista metido a creativo de contenidos, y que pilló a los que cobran por ello discutiendo sobre ‘ratings’ y ‘targets’ o navegando en sus veleros sin alejarse de la costa.