Cambios
Opinión | josé maría cillero
El fin del verano es tiempo de cambios en televisión, el momento de renovar parrillas con nuevas incorporaciones y de introducir ajustes en los que ya estaban en emisión. RTVE ha querido tomar la iniciativa adelantándose una semana con el regreso de Mariló Montero y el controvertido debut de Toñi Moreno. Pero a lo que la cadena pública no parece dispuesta a renunciar —en verano, en entretiempo o en el más duro invierno— es a prácticas de manipulación informativa, de las que se le viene acusando desde el origen de los tiempos, pero cuyas denuncias se han visto incrementadas a partir de que Fran Llorente fuera despedido con una ovación por la redacción de informativos de Torrespaña.
Esta semana hemos conocido nuevos episodios de esta historia de control político de la actualidad. Primero, el informe de la Defensora del Espectador por los «errores» y «la falta de rigor» de un reportaje de Informe Semanal sobre Bárcenas emitido el ¡19 de enero!, que para qué las prisas, de las que el responsable de la longeva revista se defendió con nula capacidad de convicción. Poco después, asistimos a la desaparición del bloque de tertulia política en el matinal de Mariló Montero y su sustitución por un espacio de crónica negra y a la excepción de España directo, que se saltó su apoliticismo habitual para hablar del conflicto de Gibraltar. Es decir, por un lado se suprime el riesgo de hablar de la bicha y por otro, en un programa supuestamente blanco la política es contenido o no según interese.
El último capítulo —hasta ahora— ha sido la destitución de Íñigo Herraiz como editor de La 2 Noticias, espacio que lleva 20 años innovando el formato de los informativos, lo que representa la salida del último responsable de la etapa de Fran Llorente, una criba que inició Somoano casi desde el inicio de su mandato y que confirma que en TVE la elección de las personas al frente de los programas jamás responde a criterios de profesionalidad.