Ponga un extraño en su mesa
El artista leonés Eduardo Fandiño organiza ‘performances gastronómicas’ en medio del campo o en el escaparate de una tienda, en las que los comensales ni se conocen ni saben qué van a comer.

Imagen de una ‘performance’ gastronómica realizada en un lugar del Páramo y fotografía de globos y piernas titulad ‘Chick on chick’.
Funciona casi como un club secreto. El ‘cerebro’ es el artista leonés Eduardo Fandiño, un amante de la cocina al que se le ocurrió fusionar el arte y el mantel. A través de la enigmática Producciones Infames, que financia obras de artistas independientes y tiene en cartera más de 500 contactos, ha organizado misteriosas cenas en un paraje despoblado del Páramo o en el escaparate de una céntrica tienda de cocinas —con la emoción añadida de comer en un lugar insólito frente a un público atónito—.
A los ‘miembros’ de este club les envían un correo electrónico con el día, la hora y el precio. El único requisito es acudir solo y que los comensales no se conozcan. «Les damos poca información para que los que se apunten se expongan a algo nuevo», explica Fandiño. El menú también es una sorpresa. «La idea es crear una cultura suburbana», confiesa este singular artista leonés que trabajó como asistente de Dave Muller durante la instalación artística I like your music, I love your music, en el Musac. Algunas veladas están animadas por músicos que improvisan en directo inspirados por cada plato. En una cena campestre, entre otras cosas, se degustaron pipas.
Las citas a ciegas, una versión artística del film Eyes wide shut, que Fandiño denomina «performances gastronómicas», generan una variada documentación —básicamente fotografías y vídeos— que en el futuro formarán parte de una amplia exposición. De momento, los convidados se llevan una pequeña obra de arte o un poema dadaísta.
Fandiño, que se sitúa entre el surrealismo y el absurdo, inventó estas performances gastronómicas en Berlín, durante la hora en la que estuvo literalmente colgado por hilos de acero junto a un amigo, frente a frente, en una mesa con un florero en una fábrica abandonada. La filosofía de aquella ‘actuación’ era reivindicar un espacio para los artistas emergentes.
La autocensura
El sábado, Fandiño inaugura Maybe you too insignifigure, un pequeño ‘aperitivo’ de su arte, en la Vinoteca La Buena Vida (calle Señor de Bembibre, 17). La exposición consiste en un recorrido fotográfico al margen de la formalidad común. Piernas con globos o mujeres tapadas por una enorme mata de pelo.... Instantáneas en las que el cuerpo humano es el centro. Imágenes que conforman un diario de sensaciones, sueños e ideas absurdas. La exposición se articula en tres partes: cuatro fotos de gran formato; una columna con dos fotos de mujeres agachadas y censuradas, así como el currículum también autocensurado del artista —un cuadro en acuarela con tachones que crean una biografía disparatada e inconexa—; y, por último, una intervención en los baños (dos dibujos), que ponen al público en el aprieto de traspasar los aseos del otro sexo y romper los convencionalismos sociales.
El artista se apropia de objetos de la realidad cotidiana para entrelazarlos y confundirlos con lo orgánico, con lo humano, muy presente también en sus obras. «Esta colección de fotografías explora temáticas de una naturaleza totalmente escénica u onírica, se crea una realidad narrativa paralela en la que se entremezclan conceptos como la autocensura o la perdida de identidad», argumenta.
Un bosque de poesía
Además del foto-surrealismo y las performances gastronómicas, Fandiño, que se reconoce un artista de lo efímero, explora otro tercer ámbito artístico, el de las instalaciones; la mayoría, con una estética circense. Próximamente hará una instalación en un robledal de Ciñera. Forma parte del misterio que sólo lo vean quienes paseen por este bosque. La instalación se compone de letreros luminosos y poesías. Pero esta intervención artística no será del todo fugaz. Fandiño fotodocumenta todas sus creaciones. De hecho, le gusta definirse como «un compositor de imágenes», porque detrás de todas ellas hay una historia y una base conceptual. Este artista que estudió Bellas Artes en Salamanca y ha sido ‘pupilo’ de Daniele Buetti, tras dos años en Alemania ha regresado a León para agitar una ciudad adormecida...