Misión California
Crítica de televisión javier martín domínguez
Hay rutas míticas en América, marcadas por los sueños viajeros de conquistadores, exploradores o por los beatniks y hippies que hicieron de la vida en marcha una filosofía vital. Quizá sea la Ruta 66 la que tiene mayor predicamento. Pero probablemente la más bella sea la del Big Sur californiano, la Ruta 1, que une por la costa San Francisco y Los Ángeles. La toponimia del estado está marcada en español. Palo Alto, Alameda, Santa Cruz, Sacramento. Las televisiones han aireado estos días, aunque sin profusión, estos rincones gracias la vista de los Príncipes con motivo del tricentenario de Fray Junípero Serra, que creó la misión en el bello paraje de Carmel. Hoy es un destino para las lunas de miel y fotografiarse en la playa de aire mallorquín y su blanca misión. En los 80 tuvo un alcalde notorio: Clint Eastwood, el mejor sheriff para preservar ese enclave del desarrollismo. Pasado repetidamente por Almería, el actor-alcalde preservó el legado español. Alfred Hitchcock eligió San Francisco y la misión más grande, la de Santa Bárbara, como escenarios para Vértigo. Francis Ford Coppola decidió subir hasta Napa Valley para cultivar su sueño vinícola junto a la misión más norteña. También algunos españoles han vuelto a comprar tierras en la zona para cubrir la demanda americana de vino y cava. California vuelve a hablar español, más que por los españoles que llegan en número creciente a colaborar en las industrias digitales, gracias al aluvión de mexicanos y latinos en general. España sigue teniendo una presencia singular, como las banderas españolas ondeando siempre en el centro de Santa Bárbara, donde el actor-presidente Ronald Reagan compró su rancho. Ahora que los españoles han vuelto a poner su pica en el sur de California, de Banderas a Bardem, es el momento de acercar más a nuestros estados distantes en geografía, pero cercanos en ambiente y costumbres. Tengamos de nuevo como misión hacer la ruta de las Misiones. Nuestra historia y nuestra economía lo agradecerán. Aquella fue la España del oeste, y ahora soñamos por ser una California del sur.