El cura de Villarmún pide limosna para pagar una multa de la Junta
La sanción penaliza la rehabilitación del retablo de San Esteban, que estaba en ruina

«¡Por favor!: Coopere con su limosna a pagar la multa de 300 euros impuesta por la Comisión Territorial del Patrimonio, tan celosa del cumplimiento de las leyes». Este párrafo forma parte del texto con el que el padre Heliodoro, párroco de Villarmún, trata de recaudar el dinero de la sanción administrativa impuesta por la Junta de Castilla y León. Pero ¿de dónde procede? ¿cuál es la razón de la penalización? Todo comenzó en el mes de agosto, cuando se presentó el retablo restaurado de la iglesia de Villarmún, una joya del siglo XVIII procedente del monasterio de Eslonza que la humedad y la suciedad habían velado hasta hacerla casi irreconocible. La restauración, con un coste de 8.000 euros, fue posible gracias a la subvención del Ayuntamiento de Gradefes y a los fondos del Obispado, Caja España y la Diputación. «Llevábamos muchos años acudiendo a la Junta en petición de ayuda sin que acudieran a socorrernos, sin que aportaran ninguna solución», destaca el párroco, que recuerda que, sin embargo, esta iglesia fue restaurada hace años por institución autonómica.
En el mes de abril, Heliodoro solicitó el primer permiso a la Junta. «Tras cierto tiempo nos dijeron que faltaba el informe técnico, informe que pedí a la restauradora y que envié», destaca. Sin embargo, la autorización no llegaba y, ante el peligro de perder las ayudas, se tomó la decisión de iniciar el rescate del retablo. «La autorización me la enviaron una vez que se terminó la restauración», explica el sacerdote, que poco tiempo después recibía con asombro la carta de la Junta con la correspondiente multa. «No se entiende esta postura de la Comisión después de las constantes peticiones de ayuda que durante años hemos cursado», se lamentaba ayer Heliodoro Blanco. «Este es un caso de patrimonio y dignidad porque esta iglesia forma parte de la historia de toda la comarca, que durante siglos vivió con las normas del monasterio de Eslonza», esgrime.
Por su parte, la Jefatura Territorial de Cultura se ha limitado a explicar que que la sanción se firmó debido a que la restauración se hizo «sin el preceptivo permiso de Patrimonio» al tiempo que se asegura, contradiciendo la afirmación del párroco, que no se envió a Cultura ningún tipo de documentación a pesar de que ésta fue requerida. «Habíamos pedido el correspondiente permiso aunque, por la premura del tiempo, se emprendieron los trabajos antes de recibir la contestación solicitada a la Junta. A ella veníamos recurriendo desde hace más de doce años exponiéndoles el problema para recabar su ayuda. La única aportación suya en la salvaguarda y recuperación de los bienes muebles de esta iglesia ha consistido en la presente acción sancionadora», lamenta el cura.
Heliodoro Blanco denuncia que el retablo recuperado no es el único tesoro de una iglesia que lleva mucho tiempo en la lista de la morbilidad patrimonial. Así, el sacerdote destaca que el templo tiene un presbiterio románico mozárabe cuyo estado es deplorable y que ya ha solicitado la restauración del altar de piedra de la iglesia en numerosas ocasiones sin recibir contestación. «Últimamente también he acudido a la Junta porque el nido de la cigüeña puede hundir la iglesia, pero, otra vez, he recibido la callada por respuesta», dice el sacerdote que asegura que los visitantes que acuden a admirar el templo se quejan del estado en el que se encuentran las pinturas. «Si el templo se abre al turismo hay que mostrarlo con dignidad», sostiene.
Y es que aún resta por restaurar el segundo lienzo y el retablo central que, como puede verse en la imagen de la izquierda inferior, se encuentra en un estado lamentable. La restauradora del retablo, Delia Fernández, destacaba en el mes de agosto que el marco estaba dañado por infección de xilófagos, y había perdido parte de las molduras. Fernández también mencionó el exceso de suciedad en la capa de oro que cubre el retablo debido a factores como el polvo ambiental, excrementos de insectos o barnices mal aplicados.