Sarandonga
Crítica de televisión rosa belmonte
Esta noche sale Lolita en Abre los ojos. y mira . Las promos muestran a la cantante, en entrevista previa, hablando de las cosas que pasan en España. Indignándose con las cosas que pasan en España. Políticas, económicas. Esas cosas. Los programas de sábado por la noche, en La Sexta o en Telecinco (ya sea La noria, El gran debate o como quieran llamarlos, que diría la letra de Yo soy esa ) tienen a los contertulios habituales para estos negociados. El personal fijo. Las piernas fijas de Elisa Beni. También fijos discontinuos como Revilla. Y luego hay estrellas invitadas ocasionales. Outsider s que en lugar, o además, de su libro (o su disco, o su novio) hablan de lo que está mal en el mundo, por citar a Chesterton, llevando a la pantalla la indignación ciudadana en una nueva forma de compromiso político light (que no digo yo que el de los contertulios habituales sea profundos o con más fundamento). Hoy será Lolita, pero antes ha sido Bertín Osborne, al que no hace falta pinchar mucho para que largue contra todo lo largable. Aunque es más de tirar por los sindicalistas que por el Gobierno. Porque cuando están enfadadas, las personas dicen muchas tonterías que piensan de verdad. Sean famosas o no. Pero el más curioso de esos comentaristas políticos ha sido sin duda El Lute, al que La Sexta noche llevó hace unas semanas para dar sus opiniones. Y allí estaba dando lecciones macroeconómicas. Tiene mérito siendo alguien que aprendió a contar con gallinas. Una cosa loquísima pasando por normal. Que no es que sea menos serio que Revilla, pero, vaya, que es El Lute. Y perdón por el prejuicio. Pero es que también lo tendría si Paz Padilla se metiera en ese barro. Aunque hace muchos años ya decía Will Rogers que el mundo estaba cambiando, que las personas tomaban en serio a los cómicos y se reían de los políticos. De todas maneras, una vez que en España los intelectuales parecen haber desaparecido y no son referencias, no veo mal que Lolita sea referencia. Me dan ganas de gritar ¡Banzai! O Sarandonga.