El MAN asalta el futuro
De Atapuerca a la revolución industrial, el Arqueológico recorre un millón de años mediante las técnicas museísticas más modernas.

José Ignacio Wert, ayer, en el MAN.
A los 147 años de su creación el Museo Arqueológico Nacional asalta el futuro. Deja de ser una institución decimonónica para entrar en el siglo XXI. Culmina un proceso de rehabilitación integral de 12 años y 65 millones para entrar en la modernidad por todo lo alto. Con las mejores y más modernas técnicas museísticas y una brillante y eficaz rehabilitación arquitectónica, gana superficie y calidad expositiva para narrar un viaje apasionante. De Atapuerca a la revolución industrial, recorre un millón de años de historia. El Ministro de Cultura, José Ignacio Wert, lo recorría poco antes de que Mariano Rajoy lo inaugure el próximo día 31 y abra sus puertas al público el 1 de abril, con acceso gratuito hasta el 20. El MAN, hasta hace nada el hermano olvidado de los grandes museos nacionales, recupera su perdido esplendor. La casa de las damas de Elche y Baza, del tesoro de Guarrazar y la efigie de Livia, puede al fin mirar de tú a tú a sus vecinos. La ambiciosa remodelación del los cimientos al tejado lo convierte en «otro» museo en las antípodas de lo que fue. Ascendido a la ‘champions’ de la museografía, tampoco tiene nada que envidiar a santuarios europeos de la arqueología, como los museos los de Pérgamo y Egipcio de Berlín, o los de Atenas o Marsella. Treinta millones ha consumido un proyecto museográfico de esplendorosos resultados y el resto se ha dedicado a la obra civil iniciada en 2008 que convierte el vetusto caserón del XIX un luminoso y eficaz contenedor tecnológico del XXI. Las salas acogen una selección de más de 13.000 objetos arqueológicos, frente a los 15.000 que se mostraban antes de una vasta colección que cataloga más de un millón y medio de objetos.
Con el anticipo de la primordial Lucy hallada en el corazón de África donde vivió hace 3,2 millones de años -se exhibe una reproducción de su osamenta-, el recorrido cronológico va de Atapuerca y el paleolítico inferior al reinado de Isabel II. Recorre casi un millón de años de nuestra historia narrados mediante las más modernas técnicas audiovisuales y museísticas. Hay ayudas para todas las discapacidades y guías interactivas en tabletas electrónicas. Las colecciones de Grecia, Oriente Próximo, Antiguo Egipto y Nubia completan el panorama de las culturas mediterráneas antigua e influyente en nuestro desarrollo cultural. La dama de Elche, muy cercana a la Dama de Baza, que se exhibe ahora con todo su ajuar, los tesoros celtibéricos y visigóticos como el de Guarrazar y las efigies romana de Livia y Tiberio o los jarrones de la Alhambra siguen siendo joyas del museo. Se mantiene la reparada reproducción de las cuevas de Altamira. El ambicioso programa de conservación y restauración permite presentar la mayor parte de piezas de la exposición: mosaicos, artesonados, yeserías, esculturas y otros bienes culturales. Son magnificas las restauraciones de los mosaicos romanos, los artesonados árabes o la presentación de las cuatro momias egipcias con las que cuenta o la colección griega.