PATRIMONIO
León salda una deuda histórica al abrir el centro dedicado a sus raíces romanas
Inauguran la ‘nueva’ Casona de Puerta Castillo tras invertir 3,1 millones de euros a lo largo de diez años

Exposición del legado romano en la Casona de Puerta Castillo
León ya dispone de un nuevo espacio cultural donde explicar al mundo los primeros y fascinantes pasos de su existencia como ciudad. El Centro de Interpretación del León Romano, que ocupa la popularmente conocida como Casona de Puerta Castillo o de Víctor de los Ríos, fue inaugurado ayer de manera oficial y a partir de hoy podrá ser contemplado —la entrada es gratuita— por leoneses y turistas. Han tenido que pasar casi diez años y haberse registrado un desembolso total de 3,1 millones de euros —el 80% salió de las arcas del gobierno autonómico— para que el viejo y deteriorado edificio del siglo XVIII que en su día sirviera de hospicio y casa de vecinos haya podido, al fin, albergar un discurso museográfico y arqueológico en el que el didactismo no está reñido con el rigor científico.
Fueron el consejero de Fomento, Antonio Silván, y el alcalde de la ciudad, Emilio Gutiérrez, quienes capitanearon el concurrido acto de ayer, donde representantes de todas las instituciones y de la sociedad civil leonesa pasearon por las diferentes salas escuchando la voz más autorizada de todas, la del arqueólogo municipal Victorino García Marcos; no en vano los trabajadores del área de Patrimonio han bregado muy duro durante los últimos años para hacer realidad este proyecto.
Se trata de un espacio «para el presente y para el futuro de esta ciudad», como definió el regidor leonés, un «edificio simbólico» donde comprender los primeros estadios de la historia leonesa. Gutiérrez nombró de manera especial a los consejeros de Fomento y Cultura y a los concejales de Urbanismo, Régimen Interior y Cultura por su activo papel, y no olvidó a la empresa encargada de los trabajos, a los operarios municipales y a la asociación cultural Sofcaple, que ha proporcionado, entre otras cosas, varias ilustraciones sobre la vida diaria en el antiguo campamento.
También recordó que mientras el Centro de Interpretación del León Romano ocupa la planta baja y parte del primer piso de esta casona de estilo leonés, el resto será sede del Archivo Municipal y un espacio singularmente dedicado a la declaración, por parte de la Unesco, de León como Cuna del Parlamentarismo. El archivo —posiblemente sea la ciudad que ostente el mejor nivel de cantidad, calidad y antigüedad en sus documentos históricos— aún no se ha trasladado al centro pero sí que se han colocado ya en él algunos de sus más antiguos legajos, como el de Alfonso XI, del año 1345, por el que nombra a ‘ocho hombres buenos’ para que se encarguen del gobierno de la ciudad dando paso así a los modernos ayuntamientos. También los hay de 1230, firmados por Fernando III, y hasta de 1219, éste con el sello del rey leonés que convocara las primeras Cortes de Europa, Alfonso IX, entre otros.
De hecho, el alcalde habló de este nuevo centro como integrante de una amplia área urbana dedicada a la investigación y la divulgación histórica, integrada también por la Real Colegiata de San Isidoro, con el singular Instituto y Museo Bíblico y Oriental que forma parte de ella, y otro palacio recuperado recientemente para estos fines, el del Conde Luna que acoge el Centro de Interpretación de la Historia del Reino de León.
Por su parte, el consejero de Fomento y Medio Ambiente, Antonio Silván, mostró su «satisfacción y orgullo» al inaugurar un espacio que pone en valor «nuestras raíces», a la vez que es «ejemplo de regeneración urbana». El Centro de Interpretación del León Romano ofrece, a su juicio, «un elemento diferenciador de la ciudad» más allá del clásico trío Catedral-San Isidoro-San Marcos, y también hizo hincapié en el hecho de que este proyecto haya salido adelante «sumando todas las voluntades»: «Unos pusieron la idea, otros los recursos, otros el mantenimiento...», dijo.
Durante el recorrido, Victorino García fue desgranando el contenido de las salas, dedicadas sucesivamente a la vida cotidiana durante la época romana —con reproducciones exactas de corazas y armamento legionario—; a la presencia de Roma en el Noroeste peninsular y la instalación de la Legio VI, primero, y la Legio VII, después, entre los ríos Bernesga y Torío con el fin de controlar la explotación de yacimientos auríferos —era una «legión ingeniera», que dejó tras de sí obras tan soberbias como el sistema de canales, único en el mundo, de la Cabrera y el Bierzo, según recordó García Marcos—; la réplica a escala real de un barracón con las literas donde dormían los soldados; la gran maqueta de la Legio VII donde se pueden contemplar la disposición del campamento, el anfiteatro, las termas, los Principia , las vías principales... (otras maquetas más pequeñas muestran la evolución de la muralla leonesa) y la gran cripta acristalada que se habilitó durante la restauración del edificio y en la que pueden contemplarse los sucesivos tipos constructivos de la muralla, incluida la primigenia de tapines o tierra apisonada, distinguible por su color más oscuro. Y todo ello acompañado de un gran despliegue de paneles informativos, mapas, gráficos, imágenes y textos.
Eso sí, el aspecto de la casona que más llamará la atención del visitante aún no está abierto al público: se trata del ‘paseo’ por la ronda de muralla que desde el arco de la cárcel conduce a las Clarisas, y que permite una visión inédita, en altura, de parte de la ciudad. El alcalde de León aseguró que ese tramo «gustará, y mucho, a los ciudadanos» pero aún habrá que esperar a su adecuación, tiempo que no debería ser excesivo, comentó el arqueólogo municipal, dada la accesibilidad completa de la ronda. García Marcos rememoró que la casona y su entorno siempre han constituido un espacio clave para la comprensión de la historia de la ciudad, no en vano el solar que se extiende tras ella, ahora tapado, cambió en los años noventa la historia leonesa al hallarse en él los restos de la Legio VI. Además, mucha de la información contenida en este nuevo museo procede directamente de hallazgos extraídos de su subsuelo, por ejemplo una importante colección de corazas, entre otros elementos.
Restos de época moderna, curiosidades —como el hueco de muralla donde se depositaba a los niños para que el hospicio se hiciera cargo de ellos, respetado por la restauración—, y fotografías antiguas —una de finales del XIX recoge el momento en el que se demolieron los cubos de la calle Carreras— son otros de los ingredientes del flamante centro junto a textos eruditos que reflejan la idea que del pasado romano tenían historiadores y escritores como, por poner un ejemplo, el padre Manuel Risco, quien dejó escrito lo siguiente en su Historia de la ciudad y corte de León y de sus reyes (1792): «Edificaron los romanos esta ciudad en forma cuadrada con cuatro puertas, que se correspondían con las calles derechas y miraban a las cuatro partes principales del mundo».
Y todo ello con el fin de recuperar la memoria del único campamento estable que pervivió en Hispania entre el cambio de era y el final del mundo romano.