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León

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Crítica de televisión mikel labastida

Yo nunca me encontré con ninguno pero hace un tiempo siempre había alguien que conocía a otro alguien que a su vez sabía de un alguien que había bautizado a su hijo Kevincosner, como tributo al actor americano, que por aquel entonces era muy célebre por haber protagonizado El guardaespaldas y todavía no había caído en la maldición de Waterworld .

Lo de Kevincosner seguramente forme parte de una leyenda urbana tan grande como la de la mermelada de Ricky Martin, pero Kevin a secas sí que ha habido unos cuantos y Kevin Jesús y Kevin José, también. Son los daños colaterales del cine. No todo lo que rodea la cultura iba a ser positivo. Más de uno todavía anda padeciendo en el DNI que sus padres fuesen seguidores acérrimos de La guerra de las galaxias o de Indiana Jones . Se podrían definir los gustos audiovisuales de cada generación consultando los datos del Instituto de Estadística referidos a los nombres de recién nacidos. No es extraño, por ejemplo, que a mediados de los setenta estuviesen en boga las Lauras, teniendo en cuenta el éxito de La casa de la pradera . O que en los ochenta los Panchos, Javis y Beas se extendiesen a gran velocidad ‘por culpa’ de Verano azul . Algunas niñas nacidas en los noventa le deben llamarse Krystle o Melissa a la repercusión de culebrones como Dinastía o Falcon Crest .

Miedo me da que alguna de las fans que ha conseguido la serie El príncipe esté embarazada y se haya encaprichado con el nombre de Faruq para su retoño. En unos meses lo comprobaremos.

En Estados Unidos, por ejemplo, han aumentado las Aryas en un 450% desde 2011 y ha comenzado a ponerse de moda Khaleesi, según los datos de la Administración del Seguro Social. Algunos nombres los carga el diablo. La razón hay que ir a buscarla a los Siete Reinos de Juego de tronos . En Inglaterra el año pasado comenzaron a aparecer las Skyler y los Jesses, como consecuencia de la popularidad de Breaking bad .

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Dado que en los padres no se puede confiar, habrá que rogar a los guionistas de las series de televisión que sean precavidos en cómo denominan a sus personajes para no tener que lamentar después las consecuencias.