MINORÍAS ABSOLUTAS
Serenos, alegres, valientes y osados
Un 2 de junio se proclamó por referéndum la República en nuestro país vecino Italia. Fue en el año cuarenta y seis, después del escarnio fascista que vivió Europa.
Tal vez por eso, por esas casualidades que brinda la historia, el hecho de que un 2 de junio el rey de España, Juan Carlos I, plantee su renuncia a seguir en el cargo, sea para mí un símbolo en favor de una posible modernización de nuestro sistema de gobierno.
Estamos viviendo momentos contundentes en nuestro país. Me atrevería a decir que por fin España tiene opciones de dejar atrás la transición de la que todavía era partícipe y empezar a generar una actitud social, política y económica imbricada en la modernidad y con un futuro honesto.
Los cambios políticos eran necesarios. Tanto los partidos mayoritarios como los minoritarios tenían que tomar un nuevo rumbo, uno que no esté tan ligado a esa etapa larguísima que se fundó como gobierno en tránsito después de la quilométrica dictadura española. Y creo que el germen para ello está naciendo ahora.
Son estas casualidades (realmente era una necesidad buscada) las que arropan la esperanza ciudadana por un mundo más justo y equitativo. Las elecciones europeas han dejado claro que en nuestro país se defiende un socialismo real, no el vinculado a poderes hegemónicos y estancos que estaban desvirtuando ideales de partidos que defendían con sus siglas y sus años de lucha anterior una manera de hacer política, pero que en los últimos años se habían alineado al eje neoliberal que marcaban los mercados. Por eso, quiere la casualidad que justo ahora, una nueva controversia se sume al discurso actual. Si España necesita y quiere una casa real para ser representada.
En este momento, donde la palabra «primarias abiertas» suena más que nunca en los últimos 35 años, creemos que algo tan sencillo de entender como la participación de todo el pueblo para elegir los representantes que gestionen nuestro erario debe ser algo que se normalice incluso por ley.
«Las revoluciones se producen en los callejones sin salida» decía Bertolt Brecht. Y creo que estamos ahí, en la revolución necesaria para el cambio. Se va un rey, sería importante que antes de convocar a su sucesor, el pueblo decidiese si es lo que verdaderamente quiere.
Yo creo en las buenas casualidades, no en balde, también un dos de junio falleció uno de los grandes luchadores y revolucionarios en pro de la libertad llamado Giuseppe Garibaldi. Y algunos asumimos la revolución de manera muy clara, como la definió José Martí: «La justicia, la igualdad del mérito, el trato respetuoso del hombre, la igualdad plena del derecho: eso es la revolución».