El Estado no coloca el Emperador y lo abarata un 15% en una próxima subasta
La nueva puja tendrá un precio de salida de 3,2 millones y la licitación se anunciará en tres meses.

Imagen del teatro Emperador, que Hacienda mantiene en la lista de bienes enajenables del Estado.
La subasta del teatro Emperador se declaró ayer desierta después de que no se presentara ninguna oferta para adquirirlo. El acto público en la sede de la Delegación de Hacienda fue breve pues ni siquiera hubo opción de abrir la información de contratación. A partir de ahora quien quiera comprar el vetusto teatro leonés podrá hacerlo por el precio de salida de esta primera subasta: 3,7 millones de euros. De no ser así, en un plazo no inferior a tres meses, Hacienda pondrá de nuevo a información pública la subasta del inmueble, si bien en esta ocasión se hará con una rebaja del 15% respecto al precio inicial. Es decir, el Emperador se venderá con un precio de salida de 3,2 millones. Si el resultado vuelve a ser el mismo, el proceso podrá volver a repetirse hasta en cuatro ocasiones.
El BOE del 10 de abril anunciaba la subasta pública del teatro Emperador por la cantidad de 3.743.385 euros. De esta manera, se echaba el cierre a la instalación en la ciudad del Centro de Artes Escénicas y Músicas Históricas, un proyecto iniciado por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero cuyo objetivo era promover la investigación y dar a conocer el legado de la música, el teatro y la danza antiguos, tanto en España como en los países de su órbita cultural.
Hay que recordar que el Ministerio de Vivienda adquirió el edificio por 4,5 millones de euros, con lo que de venderse en la próxima puja, el Estado habrá perdido 1,3 millones de euros. Además, Cultura invirtió 250.000 euros en consolidar las fachadas, que amenazaban con desplomarse. Y se trata de un hecho más que probable que el precio seguirá bajando, puesto que en las bases de licitación se deja claro que los usos del teatro están cerrados. Es decir, el Emperador sólo podrá dedicarse a un destino cultural puesto que goza de un nivel de protección 2, correspondiendo a un blindaje de tipo integral, justificándose «por constituir un elemento emblemático que resuelve una importante esquina de la ciudad de forma correcta».
El plan del Ministerio de Vivienda, anunciado el 26 de septiembre del 2008, preveía una rehabilitación completa del teatro para la que se consignaba un presupuesto de siete millones de euros. Fue la ministra Carme Chacón la que firmó en León la compra del teatro. Sin embargo, el dinero para restaurarlo nunca llegó. Y es que, poco a poco, el gran proyecto se fue desinflando y en el 2010 el propio director del Inaem, Félix Palomero, declaraba en León que el organigrama primitivo había quedado sin validez y por tanto no habría orquesta estable, ni coro, ni ballet. También se daba carpetazo a los 145 puestos de trabajo que se habían prometido.
De esta manera, el Emperador se quedó en un cajón —incluido el proyecto del arquitecto Peridis— y, en esto, llegaron las elecciones. El Gobierno del PP incluyó el inmueble en un grupo de más 15.134 edificios considerados «no prioritarios» para venderlo. Desde que se conoció la noticia, el teatro Emperador ha sido utilizado como ariete por unos y otros. El alcalde, Emilio Gutiérrez, subrayó que el inmueble era un edificio protegido. «Unos —dijo en referencia al PSOE— sueñan y luego quieren que otros hagan realidad sus sueños». «Este equipo se gobierno se ha encontrado con un proyecto sin pagar pero en cualquier caso hay que tener en cuenta que una cosa es querer vender y otra vender», dijo adelantándose a los acontecimientos.
El subdelegado del Gobierno, Juan Carlos Suárez Quiñones, daba la primicia de que el Inaem preparaba un estudio para conocer la viabilidad y las alternativas de futuro para el teatro. Sin embargo, a día de hoy la única alternativa sigue siendo la venta.