Diario de León

PATRIMONIO HISTÓRICO

Las otras ‘víctimas’ de las cajas

La liquidación de la Fundación del Patrimonio condena la rehabilitación de varios tesoros de la provincia.

La restauración del retablo del Santo Cristo de la Catedral logró rescatar una tabla de estilo renacentista de Juan de Balmaseda, cuyas policromías casi se habían perdido.

La restauración del retablo del Santo Cristo de la Catedral logró rescatar una tabla de estilo renacentista de Juan de Balmaseda, cuyas policromías casi se habían perdido.

Publicado por
cristina fanjul | león
León

Creado:

Actualizado:

El proceso de extinción de la Fundación del Patrimonio Histórico acordada el pasado 23 de junio deja en la cuneta algunos de los proyectos de la provincia. Es el caso de la musealización del yacimiento de Marialba y la restauración de Santiago Peñalba. Además, ya no será posible recuperar los 30 lienzos de ermitaños que atesora el convento de La Anunciada, en Villafranca del Bierzo, o el retablo de El Salvador, en Valencia de Don Juan. El remanente que queda ‘en caja’ se destinará a la ejecución de las actuaciones ya comprometidas, y a habilitar nuevas vías de financiación que garanticen la sostenibilidad económica de la institución.

Durante los próximos dos años —horizonte con el que cuenta la institución antes de proceder al cierre o encontrar fondos alternativos— se ejecutarán tan sólo las restauraciones del órgano del Evangelio de la catedral de Segovia, de la Iglesia de la Trinidad de Segovia, la portada Occidental de la catedral de Ávila y la capilla del Corpus de la seo de Burgos.

Durante todos estos años, la Fundación del Patrimonio Histórico ha sido uno de los agentes más importantes en la recuperación de los tesoros de la provincia. Entre las rehabilitaciones que se financiaron a cargo de este organismo —integrado por las cajas de ahorro y la Junta de Castilla y León— hay que subrayar la de algunas de las vidrieras de la Catedral de León, Palat del Rey, el palacio episcopal de Astorga o la iglesia de la Asunción, en Rabanal del Camino.

Sin embargo, la fórmula aprobada para hacer viables los proyectos de restauración exigía que la institución beneficiada aportara el 50% de la inversión, extremo que hizo inviables numerosas iniciativas. El caso de los lienzos de los eremitas es especialmente grave por cuanto que se trata de uno de los conjuntos más importantes de España.

Las pinturas, sucias, desgarradas y comidas por las grietas, muestran además heridas por la oxidación y numerosas humedades. Sin embargo, la ausencia de un patrocinador —ni las Clarisas ni el Ayuntamiento de Villafranca podían hacer frente a los 160.000 euros que se requerían para iniciar el proyecto— hizo que la Fundación desdeñara la iniciativa.

Lo mismo ocurría con el retablo de El Salvador, de Valencia de don Juan. Esta joya renacentista fue realizada por Guillén Doncel, miembro de la escuela juniana en León. El retablo se realizó coincidiendo con un momento de gran pujanza económica en la ciudad coyantina. El diseño original tenía hasta 14 episodios, unos en relieve y otros en escultura. Ilustraban escenas de la vida y pasión de Cristo, así como de santos y personajes bíblicos. El coste previsto para la restauración se fijó en 133.620 euros, pero el Obispado de León y Valencia de don Juan no pudieron reunir la mitad de los fondos.

Marialba y Peñalba

En el caso de Peñalba de Santiago, la Fundación del Patrimonio invirtió 400.000 euros en la redacción del proyecto y el anteproyecto, el estudio y consolidación de las pinturas murales, la excavación arqueológica, el estudio histórico y de los grafitos, el análisis del origen de las humedades y otro de carácter antropológico. Sin embargo, nunca se acometió la intervención arqueológica, que tenía un presupuesto de 600.000 euros. La prohibición de la Comisión de Patrimonio de que se ejecutara el proyecto tal y como estaba previsto paralizó la obra sin que la Fundación del Patrimonio modificara la memoria.

Parecido destino corrió el plan que se realizó para musealizar Marialba de la Ribera. El proyecto, realizado por Melquiades Ranilla, fue descartado por la Junta porque se consideraba inadecuada la cimentación del edificio. Sin embargo, la FPH no encargó un nuevo proyecto ni pidió que se remodelase el presentado, con lo que el edificio que debía ‘envolver’ y proteger los restos se esfumó.

tracking