El holandés errante
Crítica de televisión | boquerini
En seis meses ha pasado por cuatro cadenas distintas. Es como el holandés errante, catalán en este caso. Pero ahí sigue. Este lunes ha regresado Josep Pedrerol, ahora en Neox. La popularidad la obtuvo este conductor de programas deportivos en Intereconomía en Punto pelota . Fue el programa estrella de la cadena, aunque cuando verdaderamente el espectador se fijó en él fue cuando Wyoming le lanzó el guante para que acudiese a El intermedio y Pedrerol, todo caballerosidad, recogió el reto. Cuando le dejaron de pagar se fue a Nitro. Y se llevó a su equipo con él, algo que le honra, pues en estos tiempos del ‘sálvese quien pueda’, muy pocos se preocupan de sus colaboradores. Por problemas derechos el programa pasó a llamarse El chiringuito de Jugones , pero era el mismo.
A la vez, en la sobremesa, presentaba Jugones en La Sexta. Cuando el gobierno, a principios del pasado mayo, decidió cerrar varios canales de la TDT, a Nitro le pilló de pleno, y Pedrerol recibió la bofetada. Pero inmediatamente pasó a La Sexta, y prosiguió con el doblete: Tarde y medianoche, muy medianoche, pues el programa se emitía después de Buenafuente , que de por sí ya empezaba muy tarde. Con el Mundial y las vacaciones de Buenafuente, El chiringuito adelantó su horario de emisión a las 12 de la noche. Un éxito, porque se convirtió en líder en su franja horaria. Ahora que Buenafuente está a punto de volver, Pedredol vuelve a cambiar de canal. Y sigue con su equipo, con Tomás Roncero y François Gallardo (el de las exclusivas —«y si no, desmiéntemelo»— , el latiguillo que le ha hecho famoso) y con nuevas incorporaciones. Pero no nos engañemos, Pedrerol es muy polémico. Él lo sabe y le gusta. Se le recuerda por alguna frase que levantó ampollas como la de «becarios no», que después matizó.
La base del ‘Chiringuito.’ es el espectáculo y el bipartidismo, referido a quipos de fútbol: Real Madrid y Barcelona. No suele tocar a equipos pequeños. En el tiempo de emisión copa el 80 % de las redes sociales. «Me preocupa donde estará el 20 % restante» ha dicho. Su objetivo: quitarle oyentes a los programas deportivos que pueblan las emisoras de radio en la medianoche. Pero la radio se escucha en la cama y la tele no. Veremos.