Al Pacino se asoma a la crisis de los sesenta
El veterano intérprete presenta en Venecia las películas ‘Manglehorn’ y ‘The Humbling’, las dos basadas en el declive vital y la depresión.
Algo pasa este año en el Festival de Venecia con la crisis de los hombres a partir de los sesenta. Es el caso de Michael Keaton en el Birdman de Iñárritu y el de Al Pacino, por partida doble, en Manglehorn y The Humbling , ambas presentadas ayer en el Lido. El mítico intérprete de Michael Corleone apareció ante los periodistas vestido de negro integral, con gafas de sol y un collar plateado, y con la descarga de ironía preparada ante las inevitables preguntas sobre el declive vital y la depresión.
«Puede que esté deprimido, pero no soy realmente consciente de ello», bromeó. «De hecho esta mañana me levanté pensando en retirarme (del cine) pero al verlos a todos ustedes aquí me puse contento y cambié de opinión». Y es que en Manglehorn , la cinta de David Gordon Green que compite en la sección oficial, Al Pacino hace el papel de un viejo cerrajero que nunca superó la ruptura con un amor del pasado y sigue escribiéndole cartas, mientras permanece cínicamente ajeno a todo lo que ocurre a su alrededor. Ni siquiera una dulce y encantadora Holly Hunter, que tiene algo más que un ligero interés por él, consigue sacarle de su cínico aislamiento. Más personal aún es The Humbling , que se ha proyectado fuera de concurso. Basada en una novela de Philip Roth, la película cuenta la historia de Simon Axler, un actor que va perdiendo facultades en el escenario a la vista de todos y decide retirarse.