Diario de León

PATRIMONIO

La contaminación ciega la Catedral

Comienza la restauración de la vidriera N-XIII, muy deteriorada por «el ataque medioambiental».

Verónica Viñas
León

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La contaminación empaña las vidrieras de la Catedral. La empresa Esoca, que lleva años rehabilitando los vitrales, ha comenzado ya a desmontar el ventanal N-XIII, contiguo a la La Cacería, la vidriera más emblemática del templo gótico leonés, restaurada el año pasado por el Cabildo ante la premura de colocar delante el órgano construido por Philipp Klais en Bonn.

La Junta aprobó ayer, tras un año de espera, la subvención de 150.000 euros para el proyecto El Sueño de la Luz , para proseguir con el plan de rehabilitación del mejor conjunto medieval de vitrales. Según la Junta, esta vidriera, como las que aún no se han tocado, sufre los estragos de «las condiciones climatológicas y atmosféricas a que han estado expuestas y que han incidido tanto en la estructura propia del vidrio, como en los demás elementos de la vidriera, produciéndose deterioros físicos y químicos. El proceso de deterioro se ha intensificado en los últimos años a causa del aumento de la contaminación atmosférica», según un comunicado de la Junta.

De hecho, uno de los momentos más decisivos en la restauración de las vidrieras fue la reparación de N-XII, es decir ‘La Cacería’, una de las más antiguas y compendio de todas las patologías.

El administrador de la Catedral, Mario González, confiesa que no piensa frenar la rehabilitación de las vidrieras, haya presupuesto de la Junta o no. No obstante, el gobierno autonómico se ha comprometido a invertir 300.000 euros en los próximos dos años, la misma cuantía que el Cabildo. Tras el arreglo de la N-XIII, les tocará el turno a los ventanales S-XIII y N-XIV de la nave mayor.

La plataforma, en el aire

De momento, no hay planes para reabrir la plataforma situada a catorce metros de altura y que permitía a los visitantes contemplar de cerca los vitrales.

Sin embargo, la plataforma instalada hace siete años que no se desmontará hasta que se restauren las vidrieras que hay sobre ella —incluido el rosetón—. La subvención de 150.000 euros que ratificó ayer la Junta prevé que 50.000 se destinen al Plan de Difusión, que en anteriores ejercicios permitía mantener abierta al público la citada plataforma. El Cabildo y la Junta no han negociado todavía el destino de estos 50.000 euros.

Entre el 2006 y el 2009 se llevó a cabo la restauración de las vidrieras de los ventanales altos y triforios de la cabecera, unos 440 metros cuadrados. En una segunda fase, del 2010 al 2013, se rehabilitaron los ventanales altos de la nave mayor, concretamente los situados sobre el coro y órgano (los denominados N-XI, S-XI y S-XII). A los que se sumó La Cacería, cuyo colorido sirvió de inspiración a los arquitectos del Musac.

La recuperación de cada vidriera es un trabajo minucioso, desde el desmontaje, el traslado al taller —situado en el Seminario Mayor—, la reparación y la recolocación en su lugar original. Desde que se inició El Sueño de la Luz en el 2005, las vidrieras ya rehabilitadas no están ‘a la intemperie’, sino encerradas en una especie de cámara isotérmica, con cristales por ambos lados.

La misión de estos ‘acristalamientos’ es evitar que la lluvia, los cambios de temperatura y otros agentes atmosféricos deterioren unas cristaleras que han sobrevivido ocho siglos.

Desde la magna restauración llevada a cabo en el siglo XIX por los arquitectos Juan Bautista Lázaro y Demetrio de los Ríos en la Catedral, los vitrales no se habían tocado. Los dos arquitectos recompusieron entre 1894 y 1901 todos los vitrales, pero nadie volvió a ocuparse de ellos hasta que en 1995 Zurdo retomaba los trabajos de aquellos intrépidos arquitectos, a quienes cabe el mérito de haber preservado la totalidad de vidrieras originales sin emplear métodos que ocasionaran graves daños para su conservación futura.

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