CULTURA

La orfandad de los beatos

Fallece el profesor John Williams, catedrático emérito de la Universidad de Pittsburgh y uno de los mayores expertos en códices medievales de todo el mundo.

John Williams en una imagen reciente.

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CRISTINA FANJUL | LEÓN
León

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Había pocos investigadores con el conocimiento de los beatos que tenía John Williams. Profesor emérito de la Universidad de Pittsburgh, era una de las grandes autoridades del mundo anglosajón en arte románico, hasta el punto de que asesoraba a instituciones como la Morgan Library o el Metropolitan de Nueva York. Su sexto y último tratado, que actualizaba la investigación desarrollada por él en los cinco anteriores, se publicará el próximo año y es la base del documental Beatus: The Spanish Apocalypse.

John Williams, que formaba parte del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y era un colaborador habitual de la Universidad de Léon, fue la primera persona en realizar excavaciones científicas en la Basílica de San Isidoro. Fue en los primeros años de la década de los setenta y parte de sus conclusiones fueron publicadas en primicia hace nueve años por Diario de León. Después de casi cuarenta años, Williams mostraba los planos y dibujos de las investigaciones desarrolladas en esos años. Entre ellos cabe destacar descubrimientos como que el templo fue iniciado por la reina Urraca como una simple basílica de tres naves, si bien más tarde se le añadió el transepto, siguiendo el modelo de la de Santiago de Compostela. Williams aseguró entonces que uno de los mayores descubrimientos lo efectuó en una cavidad que había en la bóveda del claustro situada en el norte de la iglesia. «Lo que la cavidad reveló fue un muro completo y escondido detrás de la bóveda. Se puede decir con certeza que estaba ‘completo’ porque implicaba un sistema escalonado que reducía, según iba ascendiendo, el paramento de la iglesia de Fernando», precisó el profesor, para quien este paredón resultaba clave para datar el panteón. «Tradicionalmente se ha asumido que el panteón y la iglesia de Fernando fueron dedicadas en 1063», añadía. Sin embargo, Williams aseguró que, teniendo en cuenta el hecho de que la arquitectura del panteón es románica, la fecha de 1063 adquiere una precocidad extraordinaria, «con casi nada de ese estilo comparable en Francia». Además, explicaba que, dado que el claustro pertenece a la misma época que el panteón propiamente dicho, el hecho de que cubriera la iglesia significa que se construyó junto a uno preexistente. «Por lo tanto, el panteón tiene que ser posterior».

Una de sus colaboradoras, Therese Martin revelaba que, poco antes de morir, el profesor le habría confesado que nunca fue capaz de completar el trabajo en San Isidoro porque no fue capaz de encontrar la llave, una llave que «resultó ser el patrón de una reina».

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