Koudelka plasma medio siglo de fotos en ‘Nacionalidad incierta’
Josef Koudelka (Boskovice, 1938) es un gran cronista del desarraigo. El legendario fotógrafo checo, hoy con pasaporte francés, conoció el éxodo, el exilio y la amargura de los indocumentados. Fue uno de ellos. Miembro desde hace más de cuarenta años de la no menos legendaria agencia Magnum, y el único que jamás aceptó un encargo, hoy sólo busca «buenas fotografías». Sabe que para lograrlas «no hay reglas y no hay que pensar mucho». «La buena fotografía es emoción. Lo relevante es que sea buena, como la pintura» explicó el jueves en la inauguración de Nacionalidad incierta, la más extensa retrospectiva dedicada al fotógrafo en España y que la fundación Mapfre acoge hasta el 29 de noviembre. El desarraigo y la sensación de no pertenecer a lugar están tanto en el espíritu de Koudelka, un nómada que asegura tener «alma española», como en muchas de las 150 imágenes de una muestra que alterna lo documental y lo poético.
Una espiral
Recorre más de cinco décadas de trabajo de Koudelka, desde sus ensayos experimentales de los 50 y sus series Gitanos, Invasión y Exilios , a los grandes paisajes panorámicos de terrenos minados, arrasados por conflictos bélicos y destrozados por la polución industrial, sus recientes trabajos en Israel y Palestina. Incluye maquetas, folletos y revistas y documentos, muchos inéditos, sobre su obra y su proceso creativo. «La carrera de Koudelka es una espiral antes que una línea recta» explica Matthew Witkovsky, comisario de la muestra que recrea una aventura creativa que inició como refinado fotógrafo de teatro y en la que se consagró como un testigo del desarraigo, la exclusión y los peregrinajes forzados.
Como el de los refugiados que huyendo de la guerra y la violencia buscan una nueva vida en las entrañas de Europa, Koudelka supo lo que es huir sin papeles, con la manos vacías, pasar hambre y dormir al raso. Nacionalidad incierta era el estado legal que figuraba en su pasaporte en sus años como exiliado. «Me identifico con todos esos refugiados porque yo he pasado por toda esa mierda», dice.