Publicado por
RAFAEL SARAVIA
León

Creado:

Actualizado:

Hoy les vengo a hablar del amar. Pues como bien me dijo Alfredo -un buen amigo cuya profesión, Curador, en estos días ha cumplido con creces la acepción más conocida de ese término, pese a que su ocupación esté encaminada a otras curas más elevadas en el arte- cuando queremos hablar desde la rotundidad, no debemos hablar desde el amor, sino desde el amar.

Hoy les vengo a hablar de la acción. De ese lugar donde el amor se materializa y no se queda pequeño cual sustantivo. Ese lugar donde el gesto, el hecho, por pequeño que sea, se compone de realidad si se ejecuta en un argumento a favor de un alguien que trasciende el mero concepto. Hoy les quiero contar como ejemplo la vida de Gino Bartali.

Gino Bartali nació en la Toscana florentina como por azar del destino el año en que se proclamó la primer Guerra Mundial. De familia humilde, de siempre supo que la bicicleta era su ilusión vital. Tuvo que trabajar en el campo hasta que pudo demostrar a su familia que servía para ese deporte de las dos ruedas. Con tan sólo 22 años, y en su segunda carrera profesional, gana el Giro, el máximo exponente del ciclismo italiano y uno de los circuitos referentes a nivel mundial. Bartali se convierte en héroe nacional. El deporte lo encumbra y le coloca en el referente que unos y otros quieren. En ese mismo Giro le piden que dedique la victoria a Mussolini y él se niega para dedicárselo a su familia y a la Virgen.

Gino se retira de las carreras por un fatídico hecho. Su hermano menor muere en una carrera amateur y la bicicleta le pesa en la conciencia. Pero ante la insistencia de todos, vuelve a la competición y lo hace ganando de nuevo el Giro. La leyenda como ciclista se forja poco después cuando se convierte en el segundo italiano en conseguir ganar el Tour de Francia.

Después llegará la guerra. Y es donde el amar supera al amor. Fue entonces cuando el término leyenda cobró un significado más allá del deporte. Durante el tiempo en que duró la II Guerra Mundial, Gino Bartali ejerció unos viajes en bicicleta que cobrarían una importancia mayor. De Florencia a Asís principalmente, recorrió multitud de veces 200 kilómetros en los que transportaba misivas y documentos falsificados ocultos en los tubos del cuadro de su bicicleta para ayudar a escapar a cientos de judíos, en su mayoría niños, que serían traslados a campos de concentración alemanes si no es por él.

Bartali como leyenda del ciclismo, utilizaba su fama para ello; pues si le paraban alegaba estaba entrenando para volver a ser número uno. Más de 800 judíos salvó gracias a la documentación que llevó en esos años.

Sus hazañas continuaron y llegó a ganar otro Tour. Pero jamás contó a nadie su entrega a la causa humana para salvar vidas. Todo se supo una vez hubo muerto. Gracias a los muchos judíos que le recordaron.

Cargando contenidos...

Gino fue ejemplo de cómo el amar es más necesario que el amor, o como él dijo: «El bien se hace, no se dice. Ciertas medallas se cuelgan en el alma, no en el maillot».