PATRIMONIO
Un arcángel a prueba de balas
Santa Marina blinda a san Miguel tras una restauración integral de la fachada

Detalle de la ‘mampara’ de cristal que protege al arcángel san Miguel
El arcángel llevaba años luchando contra viento y pájaros. San Miguel, ahuyentador de demonios —según la tradición católica—, no pudo sin embargo exorcizar los estragos del tiempo. Ahora, el santo que corona la iglesia de Santa Marina la Real, está a salvo. A prueba de balas, tras un cristal blindado. La estatua ha sido rescatada gracias al ‘cepillo’ de los feligreses. La escultura del siglo XVII no había sido restaurada en siglos.
La empresa encargada de los trabajos, tras una medición errónea, tuvo que realizar una segunda ‘mampara’ protectora para san Miguel, según cuenta el párroco de Santa Marina, Félix Alvarado.
Tras la restauración integral de la fachada, que ha costado alrededor de 12.000 euros, esta semana le ha tocado el turno al arcángel. Todos los trabajos de conservación que se han llevado en esta iglesia fundada por los jesuitas durante los últimos dieciocho años —los que lleva Alvarado ‘al mando’ de la parroquia—, han sido sufragados por los fieles. «No tenemos otras ayudas», se queja. «Las parroquias de la ciudad no entran en los convenios de la Diputación y el Obispado».
Los feligreses han aportado en las últimas dos décadas alrededor de 300.000 euros. La actual intervención en la portada ha permitido frenar el deterioro que sufrían muchas piedras y que ha sido preciso sustituir. Los gélidos inviernos de la capital leonesa habían fracturado muchos sillares. Tras la limpieza del frontal de la iglesia, reforzar sillares y reformar la hornacina del arcángel San Miguel, Santa Marina tendrá que ahorrar durante años para afrontar nuevas restauraciones.
Hace tan sólo dos años esta iglesia, que preserva un espléndido lienzo obra de Murillo sobre la ‘Aparición de la Virgen y el Niño a san Félix de Cantalicio’, que había pasado desapercibido hasta que el jurista leonés Alfonso García Melón reparó en él y le siguió la pista por archivos de medio mundo, sufrió una importante rehabilitación.
Entonces los vecinos escotaron 25.000 euros para rehabilitar la parte de la iglesia que corresponde a la antigua casa de los jesuitas.
La parroquia tiene aún varias obras pendientes en el interior. La iglesia no ha visto una mano de pintura desde 1974 y hay tanta variedad de bancos en el interior que, en palabras de Alvarado, «parece un bazar». Aunque no ha encargado el presupuesto para estos trabajos, colocar bancos nuevos ascendería a 25.000 euros y algo más ‘lavar’ las paredes. Pero el párroco no quiere hacerse ilusiones y no se atreve a aventurar plazos.
«Santa Marina es una parroquia con una mayoría de ancianos» sin muchas posibilidades económicas. De ahí que «para hacer grandes obras hay que esperar años», dice.
El caso de Santa Marina es excepcional en la provincia, donde decenas de iglesias y ermitas están al borde de la ruina sin que el Obispado, las instituciones o los vecinos eviten su inexorable desplome.
Alvarado, en cambio, considera una obligación «mantener el legado tal y como lo he recibido y, si no mejorarlo, sí al menos conservarlo».