MINORÍAS ABSOLUTAS
Agua(ntarse)
Nos tenemos que aguantar. Es el precio que debemos pagar por la evolución y el progreso. Si somos modernos, no nos queda otra.
Esta es la paradoja vital con la que nuestra estupidez va poblando el mundo. Los descubrimientos científicos se implantan en la sociedad a mayor velocidad de la que la mayoría de los seres humanos estamos preparados para comprenderlos. Luego está el componente «ventas». Toda novedad es susceptible de venderse mejor. Todo lo que se pueda vender mejor es necesario para los mercados. Y así, en la explosión infinita de la ridiculez humana, nos hemos vuelto pobres de necesidad ante el gran supermercado de la vida.
Es inaudito escuchar noticias como el impuesto que se le pone a la recogida del agua de lluvia en lugares como EE UU (Utah es un estado de mucha sequía y precisamente es uno de los que prohíbe la recogida de lluvia particular) o el inconcebible impuesto solar que sufrimos en España. Uno se echa las manos a la cabeza cuando en nombre del progreso se pierden los derechos básicos de vida. Pero hay que aguantarse.
Algo parecido nos pasa en nuestra región (y en tantísimas del planeta sobreexplotado). Leo en este diario que a causa del riego desmesurado y los componentes químicos derivados para que los cultivos salgan antes, salgan «mejores», salgan sin duda más competitivos, nuestros acuíferos están contaminados y nos quedamos sin poder beber agua. Esta es la metáfora de la vida: beber agua sana es de anticuados. Si eres moderno has de tener dinero para beber, respirar y caminar. Porque sin dinero no lo harás; porque lo que hacían nuestros abuelos, pasear por el monte, beber de un arroyo y comer de su huerto, eso... eso es de paletos retrasados. Lo moderno, lo progresista, es dejar de poder beber agua del grifo y tener que pagar por agua embotellada. Lo moderno es saber que más de doce pueblos de León tienen su agua contaminada de nitratos pero nadie se manifiesta porque el sector agrario da mucho dinero... da de comer... pero quita de beber. Así de paradójico está montado este sistema aberrante.
A los vecinos de San Martín y San Juan de Torres, a los de Villanueva o Santa Elena de Jamuz, a los de Soto de la Vega o Alija de Infantado les diremos que no tienen un bien tan básico por culpa del progreso. Más abonos, más pesticidas, más para ganar más pero para vivir desnaturalizadamente y sin valor moral. Más para que se pague menos por cada cultivo pero podamos tener 3 veces más mierda. Esta es la calidad de vida que nos venden. Pero hay que aguantarse.
La evolución ha servido para que, casi 2.500 años después, a Diógenes el Cínico, ante su encuentro con Alejandro Magno, y ante la pregunta del rey macedonio que le dice: «Pídeme lo que quieras», Diógenes le contestó: «Quítate de donde estas que me tapas el sol». Alejandro contestó a la plebe, indignada por tamaña osadía, que si no fuese Alejandro le gustaría ser Diógenes. Hoy en día, nuestro mandamás le hubiese extendido un recibo por consumir sol sin permiso. Esta es nuestra evolución. Sigamos aguantando.