Rojas: «Cada uno sólo con recordar hace poesía»

El biólogo leonés presentó en El Corte Inglés su primer poemario, ‘Los espejos curvos’ El autor estuvo acompañado por Antonio Gamoneda y Alfonso García.

Antonio Gamoneda, José María Rojas Cabañeros y Alfonso García en la presentación del libro. MARCIANO PÉREZ

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Siempre llevó la poesía en el corazón, pero ahora ha decidido mostrarla. El científico José María Rojas Cabañeros (León, 1958) llenó anoche la Sala Ámbito de El Corte Inglés en la presentación de su ‘ópera prima’ literaria, el poemario Los espejos curvos , que aúna verso libro y romances. Acompañado por dos ‘padrinos’ de excepción, el premio Cervantes y su mentor Antonio Gamoneda y por su profesor de Literatura y colaborador del Diario de León, Alfonso García, Rojas Cabañeros explicó que «somos la única especie que sabe que existe y que va a dejar de existir. La ciencia ha intentado ganar tiempo. Vivimos el doble de lo que genéticamente estamos programados. ¿Pero cómo enfocar la angustia vital?», preguntó.

El biólogo, que dejó claro que políticamente él y Gamoneda piensan diferente, aunque han encontrado la confluencia en la literatura, está de acuerdo con el autor del Libro de los venenos en que «la poesía es el arte de la memoria en la perspectiva de la muerte». Gamoneda, Alfonso García y Juan Carlos Vázquez, responsable de comunicación de El Corte Inglés, coincidieron en llamar la atención sobre el hecho de que de jefe del área de Biología Celular y del Desarrollo del Instituto de Salud Carlos III haya venido para quedarse en la literatura. «La ciencia a veces progresa gracias a la poesía y los sueños», aseguró García tras mencionar a otros científicos con vocación de escritores. El propio Gamoneda apeló a la tradición grecolatina y al Renacimiento para poner el acento en «una manera humanista y solidaria de contemplar la realidad». Destacó Gamoneda cómo «cada vez nuestro lenguaje está más plagado de un léxico científico». También hizo notar que el autor, que ya roza una edad alejada de «los experimentos de juventud», ha decidido adentrarse en la poesía, «y no por vanidad». «La poesía no es un ornamento, es en sí misma una realidad». La poesía, añadió Gamoneda, tiene dos potencias: «es consoladora —como dice el refrán ‘quien canta, su mal espanta’— y, en este sentido, el poeta está muy cerca del canto; y la poesía es liberadora, tanto para el autor como para el lector».

Los espejos curvos , según su autor, es una metáfora sobre las facetas de la realidad. «Cada vez que recordamos algo, creamos nuevas realidades. Cada uno sólo con recordar hace poesía». El poemario ha sido trabajo de años, escrito a caballo entre España y Estados Unidos, y corregido en muchas tardes de humo con Gamoneda. Rojas cree que «un libro de poesía no debe ser explicado. Se comunican sentimientos que el lector hace suyos y que, quizás, le lleven a plantearse qué es lo importante en la vida».

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