OBRAS EN LA CIUDAD ■ RECUPERAR EL PATRIMONIO HISTÓRICO
León gana un cubo y una «placita»
Las obras de derribo de las dos casas ruinosas de la calle Conde Rebolledo, que comenzaron ayer, crearán un nuevo espacio urbano y permitirán contemplar un cubo de muralla hasta ahora oculto. Dado lo delicado de los inmuebles la demolición se hará, íntegra, a mano

A última hora de la tarde, uno de los inmuebles prácticamente había desaparecido, dejando a la vista la fortificación. MARCIANO PÉREZ
e. gancedo | león
Aunque la calle estrecha que se volvió ancha sea, de manera oficial, la que va de Santo Domingo a la Catedral, dentro de unas semanas otra vía serpenteante del casco antiguo experimentará cierto recrecimiento, ganancia urbana que creará una «placita», en palabras del alcalde, y una visión hasta el momento inédita del viejo cubo de muralla de Conde Rebolledo.
La razón es el derribo de dos inmuebles ruinosos ubicados en esa calle capitalina, en la confluencia con Cascalerías. La decisión había sido tomada en pleno, publicado el concurso el pasado mes de noviembre y comenzada a poner en práctica, ayer, bajo la supervisión del alcalde y de la concejala de Urbanismo. A pie de obra, Silván habló de la «doble vertiente» de esta actuación; por un lado la ejecución del anunciado derribo y, por otro, «el adecentamiento de este espacio muy, muy leonés» al eliminarse inmuebles vacíos y sin uso desde hace años y crearse una pequeña plaza que no contará con ningún área verde sino con el mismo tipo de pavimento que el resto de la calle.
Además, señaló que los trabajos «no suponen coste alguno para el Ayuntamiento», dado que se realizan subsidiariamente con cargo a los propietarios de las casas, la Fundación Álvarez Carballo. Antonio Silván comentó también que la ciudad gana así parte del «corazón» de su historia y que, dada la delicada situación de los edificios, datados en 1890, el derribo se hará íntegramente a mano (lo calificó de«trabajo profesional y muy minucioso»). De hecho, una de ellas prácticamente había desaparecido en la tarde de ayer, y es que fuentes de la Concejalía de Patrimonio reconocían ayer el «grave peligro» para las personas que entrañaba su estado.
El lugar ya permite ver algunos de los materiales históricos del lugar —el ángulo suroccidental de la muralla romana—, donde antaño se elevó, como recordaron las mismas fuentes, «una torre similar a la de los Ponce». Eso sí, el acusado desnivel del lugar debió influyó en su pronta desaparición: según el Informe preliminar de la ampliación de los trabajos arqueológicos en el Palacio del Conde Luna, de Fernando Miguel Hernández y Victorino García Marcos, ya documentos de 1336 se refieren a ella como «torre derribada».
Ahora, una vez que culmine el derribo y el desescombro, se procederá a la señalización e información, sobre el propio pavimento, de la ubicación de los antiguos elementos defensivos y, en una fase posterior, a la restauración del cubo, rebajado y desmochado pero, según los expertos, en buen estado precisamente por haber sido «protegido» por las dos humildes casas.