CULTURA ■ ARTE
El Vela Zanetti escondido en León
El Prepal reivindica la casa que guarda la primera obra ‘in situ’ del pintor leonés.
ana gaitero | león
El legado del pintor Vela Zanetti (1913-1999) en León está ligado a su regreso del exilio en los años 60. La única excepción son los murales que perviven milagrosamente en la casa de la plaza de Don Gutierre, 6, después de que toda la obra anterior a la Guerra Civil fuera destruida a conciencia por el régimen dictatorial.
La casa en la que vivió Vela Zanetti durante su infancia y juventud, una obra de Manuel de Cárdenas, está a punto de ser demolida bajo la promesa de trasladar la obra a un hostel que se construirá en la misma finca con entrada desde la plaza del Conde. El Prepal (Partido Regionalista del País Leonés)salió ayer en defensa del inmueble, cuya catalogación en el Plan Especial del Casco Antiguo permite su demolición con la conservación de la fachada. Es un «bien común regional leonés, nacional español y continental europeo, asido a y desde la sociedad regional leonesa», señala una nota del presidente, Francisco Iglesias Carreño. El edificio «forma parte, en su globalidad, del patrimonio regional integral (material, inmaterial y moral)». Según el proyecto de la promotora, los frescos serían arrancados de las paredes que los soportan con técnicas especiales e insertados en las paredes de un ‘hostel’ de nueva planta, cuya entrada se abrirá por la plazuela del Conde. De esta forma, esta obra de la primera etapa del artista sería accesible al público, si no en el lugar original sí en el entorno en el que se ejecutaron, posiblemente en los años 30 y con toda seguridad antes de la Guerra Civil, cuando Vela Zanetti se exilia tras ser encarcelado y fusilado su padre.
En los años 60, el pintor regresa a León y desarrolla una prolífica obra en espacios privados y públicos, en general visitables o visibles al público. La ciudad se abría a un tiempo más dinámico y abierto que en la posguerra. La construcción del hotel Conde Luna como un hito de la ciudad turística que se vislumbra en aquel entonces es la primera oportunidad para que Vela Zanetti vuelva a pintar en León.
Historia de Suero de Quiñones, una tabla de nueve por tres metros es el título del mural que se puede ver en el vestíbulo del emblemático hotel leonés, situado a caballo entre la ciudad antigua y la nueva ciudad del Ensanche. Corría el año 1963. Por aquel tiempo también encargan al artista retornado un mural en Óptica Vidal, en la Avenida de Ordoño II.
En 1965, el barrio de El Ejido se está consolidando y la parroquia de Jesús Divino Obrero, por encargo del Obispado de León cuya mitra controla el todopoderoso Luis Almarcha, luce un mural dedicado a este cristo proletario. Sus dimensiones son espectaculares: nueve por 30 metros.
Con la misma técnica de caseína pinta el mural de Historia del Comercio en la que era Escuela Profesional de Comercio de León y hoy Centro de Idiomas de la Universidad de León.
El mural de La Mina, la Virgen y los Apóstoles y San Martín lo pinta para el Complejo Cultural de la Hullera Vasco-Leonesa en La Robla. Del mismo año es el mural de La Cena en la residencia José Durán de León. De 1966 es la obra El impulso del hombre en la Institución Fierro, hoy Instituto Leonés de Cultura, y de 1967 la capilla La Luz y la Sombra del colegio San José de León y otros murales en el colegio menor Jesús Divino Obrero.
El cortejo de los reyes de León y El hombre quemándose en la historia, son las obra de Vela en el Ayuntamiento de León (plaza de San Marcelo). Los murales del Gran Parnaso Español, para la editorial Plaza y Janés, en Esplugas de Llobregat (Barcelona) son de 1969/70. Desde 1997 están en la Fundación Vela Zanetti de León (casona de Villapérez). De 1972 es el mural La Cultura, del Colegio Leonés, y otros en el colegio menor Jesús Divino Obrero. En 1973 hace otra Cena para la residencia de los Valle y en 1992 restaura el del Conde Luna.
